sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 22

En el aeropuerto… La joven no podía percibir con claridad lo que ésta anunciaba, pero –tras unos segundos- en los que él seguía descendiendo, el varón que estaba con la joven le prestó sus prismáticos –pues se dio cuenta de que todo marchaba bien, según lo previsto- y fue cuando leyó la propuesta de matrimonio de su amado…, lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos…, era lo más bonito que habían hecho por ella en toda su vida…

POCOS MINUTOS DESPUÉS…

Carlos tocó tierra quedando plantado y cubierto por el paracaídas a unos metros de distancia de Mar…, ella corrió a su encuentro, aún con los ojos llorosos, y el hombre tras ella…, la avioneta aterrizó cerca de él…; Mar llegó hasta Carlos, quien se estaba quitando –como podía- el paracaídas de encima suyo…, Mar le ayudaba mientras pronunciaba…

- Mar: cariño…, cariño… (repitió) ¡sí quiero casarme contigo! (terminó de levantar el paracaídas con la ayuda de los tres varones)

Enseguida apareció Carlos sonriendo por la respuesta de su chica…

- Carlos: mi amor… ¡me haces el ser más feliz de la faz de la tierra! (rodeándola por la cintura y aproximándola hacia su cuerpo)
- Mar: ¡te quiero! (pasando sus manos alrededor del cuello de él)
- Carlos: ¡te amo! (se besaron)

Los tres hombres que se encontraban con ellos, aplaudieron…, la parejita continuaba alimentándose de los ósculos del otro…, como si estuvieran allí, los dos solos…


En el hogar de los Pérez…, en la habitación de la protagonista…

- Sandri: es que… ¡te has enamorado de Nacho!

La protagonista miró a su amiga tras tales palabras…, Sandri también la observaba aguardando una respuesta…

- Bea: pero… ¡qué cosas tienes!
- Sandri: Bea, no trates de disimular conmigo…
- Bea: no estoy disimulando, de verdad… (pausó) sólo que lo que me ha expuesto Álvaro de la empresa fantasma me ha afectado más de lo que creía…
- Sandri: ya veo ya…
- Bea: ¿no me crees?
- Sandri: sí…, claro que sí que te creo…
- Bea: perdona por mi comportamiento, Sandri…
- Sandri: no tengo nada que perdonarte… (sonrió) bueno, me parece que me voy a ir yendo a casa, pues estoy cansada… mañana nos vemos en Bulevar… ¡buenas noches, Bea!
- Bea: ¡buenas noches Sandri!... ¡te acompaño a la entrada!
- Sandri: no es necesario, me sé el camino… (sonrió) ¡adiós!
- Bea: ¡adiós!

La jefa de personal pasó por el salón, despidiéndose de Carmelo y Carol, que veían la televisión y tras salir por la puerta, la cerró… se apoyó en esta unos segundos, pensativa…

- Sandri: a mí no me puedes engañar Bea…, de tu boca salían esas palabras, pero en tus ojos he percibido que mentías…, te gusta Nacho más de lo que imaginas… (y tras expresar esto, puso rumbo a su casa)


En el aeropuerto de Barajas… Mar y Carlos aún estaban besándose…, pero un varón les interrumpió…

- Hombre 1: siento entorpecer este momento, pero hemos de quitarte lo que has utilizado Carlos…, nosotros tenemos que irnos…
- Carlos: (separándose): ¡nosotros también!, ¡aún no han acabado las sorpresas mi niña! (sonrió)
- Mar: (sorprendida): ¿aún hay más?
- Carlos: (sonrió): sí…

Los tres individuos se deshicieron de lo que Carlos empleó…, lo cogieron entre sus manos y se despidieron de la parejita…, quien aprovechó para darse un fuerte achuchón…

- Carlos: (susurrándole al oído): ¿nos vamos?
- Mar: ¡cuando quieras!

Se agarraron fuertemente de las manos, entrelazándolas y enseguida llegaron hasta el coche…, subieron…

- Carlos: ¿te vendo otra vez los ojos, mi amor? (mostrándole el pañuelo con el que anteriormente se los cubrió)
- Mar: como quieras, cariño…
- Carlos: esperaremos a cuando estemos a un paso…
- Mar: ok…

Él arrancó el auto y se fueron hacia el recóndito lugar…

TRAS UNOS MINUTOS…

Mar y Carlos llegaron a la puerta de un hotel…, pero no era uno cualquiera de la ciudad de Madrid…, era al que llevó Carlos a Mar en su primer año de noviazgo y, cada año que pasaban juntos, iban allí…, les fascinaba…, entraron en éste y, tras saludar a la recepcionista, se metieron en el ascensor, donde Carlos volvió a tapar los ojos de Mar…

- Carlos: la sorpresa está a punto de llegar, por eso he de hacerlo…
- Mar: (sonriendo): ¡perfecto!

El “clink” del ascensor les avisó de que la puerta se abría…, Carlos apretó la mano a su chica y ella no se la soltó en ningún momento…, llegaron hasta una puerta y, tras abrirla, irrumpieron en su interior… Una vez allí, Carlos puso en libertad los ojos de ella para que visualizara con mucho detenimiento toda la estancia…


En casa de Nacho…

- Anabel: porque… (tragó saliva antes de proseguir) porque desde que hemos llegado a Bulevar, tengo la sensación de que le gustas a Bea…, ¡ya está…, ya te lo he dicho!

El abogado abrió los ojos como platos ante las palabras de su chica…

- Nacho: ¿de dónde sacaste eso?... ¿acaso te lo confesó ella?
- Anabel: (negó con la cabeza): no…, pero no ha sido necesario…, las mujeres tenemos un sexto sentido para captar eso…
- Nacho: ¿y…? (intentó quitar importancia a lo que ella le expuso)
- Anabel: ¿cómo que “¿y…?”?... ¿es que no te das cuenta de que puso la excusa de los papeles de la empresa fantasma para que fueses a su casa y así, de ese modo, pasar más tiempo contigo, a solas?

Nacho recordó cuando estuvo en casa de Beatriz…, en la habitación de ésta…, y que estuvieron a punto de besarse si no llega a ser porque a él le vino la imagen de su novia Anabel…, y no se hubiese perdonado a sí mismo haber puesto los cuernos a su chica…, tras unos segundos, respondió…

- Nacho: cariño, escucha…, a mí me da igual que haya puesto esa excusa…, yo estoy contigo…, con quien llevo dos años de relación…, soy muy feliz de estar con una mujer como tú…, lo demás no debe importarte…, ¡yo sólo te amo a ti!
- Anabel: mi amor… (acariciándole el rostro, emocionada por las palabras de él): ¡te quiero! (se besaron)

Segundos después, Nacho la cogió en brazos llevándola hasta su habitación, sin dejar de besarla…, ella también saboreaba la boca de él sin cesar…, entreabrieron sus bocas para así introducir sus lenguas y que los besos fuesen más húmedos… Una vez llegaron al dormitorio, Nacho la colocó sobre la cama mientras seguía besándola como un loco, suave, despacito pero profunda e intensamente. Con suavidad extrema fue acariciando lentamente las piernas de Anabel. Con aquel vestido quedaba totalmente a su merced, y él disfrutó del contacto de aquella piel sedosa entre sus manos. Anabel no se quedó atrás y en pocos minutos consiguió desvestirle. Una vez desnudo se dedicó a prodigarle, por todo su cuerpo, las mismas caricias que Nacho le estaba proporcionando. Nacho siguió subiendo sus manos por sus caderas, por la cintura de Anabel, mientras sus labios creaban un camino de pasión de su vientre hacia su boca. Con ímprobo esfuerzo consiguió quitarle ese pequeño retazo de tela, que apenas cubría su cuerpo. Entonces pudo dedicarse a besarle en todo su cuerpo. No hubo lugar en el mapa de su piel que no fuera besado, mimado, acariciado. Con cada caricia, Anabel se estremecía. Cada noche que ella consumaba con Nacho, sentía el mismo placer.

- Anabel: ¡Nacho, por favor! (gimió ésta, sin apenas darse cuenta en un susurro apenas audible, mientras su cuerpo se arqueaba contra el de Nacho, que estaba concentrado en su pecho)

Nacho se estaba muriendo de placer y amor por ella, sólo de verla así. Con sus labios en su lóbulo le susurraba, mientras sus manos recorrían magistralmente sus nalgas, apretándolas contra su miembro endurecido.

- Nacho: ¡pídemelo…, mi vida…, por favor…, pídemelo!
- Anabel: ¡Nachoooo!... ¡no lo resistiré mássssss!

En estas Nacho colocó su masculinidad a escasos milímetros de la puerta que le llevaría directamente al Paraíso.

- Nacho: dímelo Anabel, dímelo… déjame que acabe con este dolor…, por favor… (gemió desesperado)

Anabel se echó hacia delante…, colocó su cabeza sobre el hombro de Nacho mientras lo envolvía en sus brazos y sus piernas, para que entrara más profundamente en el mar agitado de su interior.

- Anabel: Nacho…, te necesito…, por favor…, veeeen…

Nacho esperó a que la agitación de Anabel cediera. El temblor de su cuerpo le indicó que el orgasmo había llegado. Se concentró en volverla a hacerle sentir lo mismo. Cuando ya no fue capaz de resistir más, le gritó:

- Nacho: ANABELLLL…, TE AMO…, ¿ME OYES?... TE AMOOO…

Y Anabel, agitándose de placer de nuevo junto a él, le contestó:

- Anabel: ¡NACHOOOO, TE QUIEROOOO!

Ambos cayeron agotados en la cama.

TRAS UN PAR DE MINUTOS…

Anabel miró a su lado. Nacho dormía plácidamente. Ella pensaba en lo que había ocurrido apenas unos minutos antes. Sonrió feliz. Nacho le había anunciado que la quería a ella. Y se lo había demostrado con creces…, también se había entregado a ella con una intensidad que hacía más dichosa, si cabía, a la joven. A punto de dormirse, pensó mentalmente: “yo también te quiero, mi amor… y siempre te amaré…, eres mi primer y único amor…, nunca amaré a nadie más porque tú eres el único dueño de mi corazón..., gracias por hacerme tan feliz…” Y con una sonrisa en la boca, se quedó dormida abrazada a Nacho, mientras él la rodeaba también…


MINUTOS DESPUÉS…

En el bar-cabaret “La Noche”… Álvaro ya había salido del baño y volvió a la mesa junto con Gonzalo…, en el centro del escenario, una silla, todas las luces del local se apagaron, tan sólo un foco iluminaba el lugar donde Isa tomó asiento en la que una tenue música comenzó a sonar…, de pronto Isa se levantó y comenzó a bailar lenta y sigilosamente…, Álvaro no perdía detalle…, observando cada uno de los movimientos de la bailarina…, al igual que Gonzalo y los demás clientes que la miraban con admiración… Ella, desde arriba del tablado, se dejaba llevar por el ritmo de la música…, cerró sus ojos concentrándose en cada nota musical… Cada cambio de movimiento de la muchacha, hipnotizaba más a Álvaro…, su cuerpo se conmovía y su corazón le palpitaba con más fuerza…, “¿qué le estaría pasando con ella?”…, sólo Bea había conseguido conmoverle, pero ahora sentía en lo más profundo de su ser que con Isa también se turbaba…, incluso más que con Bea…, pero eso él no quiso reconocerlo… Gonzalo, que aún no había quitado ojo a la bailarina, requirió la atención de su amigo por un instante, pero no obtuvo respuesta por parte de Álvaro que seguía emocionado ante la presencia y actuación de la joven bailarina..., el jefe de publicidad escribió algo en una servilleta…, colocándola al lado de la copa del director de Bulevar21 y se marchó…

En el hotel… Mar divisó la habitación…, estaba toda alumbrada por la luz tenue de unas velas…, Carlos la cargó en brazos y siguió un camino hecho con pétalos de rosas rojas que conducían hasta la cama…, cuando estuvieron delante de ésta, la tumbó con sumo cuidado colocándose encima de ella y comenzando a besarla…, Mar le correspondía…, Carlos comenzó a desabrocharle, lentamente, los botones de la camisa sin dejar de besarla…, cuando ya no quedaba ninguno, se desprendió de ésta dejándola con el sujetador…, ella le quitó la suya…, sus cuerpos les pedían más, por lo que no se detuvieron…, Carlos bajó la cremallera de la falda quitándosela y tirándola al suelo…, Mar realizó la mismo operación sacando los pantalones de él…, ella ya estaba con bragas y sujetador…, él –por su parte- sólo tenía los boxers…, su torso estaba al descubierto…, se desprendieron de la ropa interior…, Carlos cogió la nalga de Mar y, poco a poco, la penetró… en un principio, sus movimientos fueron pausados pero la excitación fue en aumento y sus movimientos también…, Mar no paraba de gemir de placer…, pasó sus manos por su espalda de él y el joven la agarró de la cintura para incrementar esos movimientos haciendo que llegaran, al mismo tiempo, al clímax haciendo que les sobreviniera un orgasmo…, ambos pronunciaron al unísono:

- Mar y Carlos: ¡te amoooo!

Se quedaron dormidos agotados…

QUINCE MINUTOS MÁS TARDE…

En el bar-cavaret “La Noche”… Isa estaba terminando su actuación…, Álvaro –que seguía embelesado con la joven- fue a dar un sorbo de su copa cuando se percató de que había una servilleta al lado de ésta con un escrito…, la cogió y leyó: “bueno hombretón, jejejeje, espero que esta noche tampoco te importe mi ausencia, aunque viéndote cómo miras a Isa estoy seguro de que me agradecerás que me haya marchado… ¡Nos vemos mañana en Bulevar y me cuentas!” Álvaro negó con la cabeza de un lado a otro mientras una suave carcajada salió de su boca…, después depositó la nota sobre el bolsillo de su pantalón vaquero…, y en ese instante, Isa tomaba asiento en la silla del escenario y se apagó el foco que la alumbraba…, el espectáculo había finalizado…, todo el mundo comenzó a aplaudir –incluído el joven Aguilar- sin dejar de mirar hacia el escenario… Isa bajó del estrado y se encontró con que todos sus incondicionales fueron en su busca para invitarla a una copa o charlar con ella para felicitarla…, apenas se le podía ver…, estaba rodeada de un montón de hombres…, Álvaro contempló la escena desde la lejanía y, tras escribir una nota en un servilleta, se acercó a la barra:
- Álvaro: Rocío…
- Rocío: dime Álvaro…
- Álvaro: ¿podrías hacerme el favor de darle esto a Isa cuando no esté solicitada? (entregándoselo a la joven)
- Rocío: (sonriendo): ¡claro! (lo agarró)
- Álvaro: ¡muchas gracias! (sonrió)
- Álvaro: ¡buenas noches!
- Rocío: ¡buenas noches!

Y, tras esto, salió del local sin mirar atrás…, aunque con la tristeza de no haber podido intercambiar unas palabras con Isa…

MINUTOS DESPUÉS…

CONTINUARÁ…

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