sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 44

En el Restaurante… los dos amigos seguían platicando…

- Anabel: ¿cómo te has enterado de que se casa Mar, la prima de Nacho?
- Albert: porque uno de mis compañeros de policía trabajaba antes para Carlos, para su empresa esa de material deportivo…, después se lo dejó para ser policía…, pero sigue en contacto con Carlos…, ¿es así como se llama, no?
- Anabel: sí…
- Albert: y entonces hace unos días mi compañero recibió la invitación para la boda…, le pregunté quién se casaba…, y me contó toda la historia…
- Anabel: pero tu compañero… ¿cómo sabe que Mar y Nacho son primos?
- Albert: por alguna vez que ha ido Nacho a la empresa de Carlos, pues son amigos, ¿no?
- Anabel: sí…, se conocieron en el gimnasio…
- Albert: pues por eso, Carlos presentó a mi compañero y a Nacho…, y Carlos también le explicó que Nacho era el primo de su novia Mar…, el que los presentó haciendo de celestino… (sonriendo)
- Anabel: (sorprendida): vaya…, veo que conoces muy bien toda la historia…
- Albert: sí…, el mundo…, ¡que es un pañuelo! (sonrió)
- Anabel: (sonrió): ¡no hace falta que lo jures!

Rieron los dos…

En el bar-cabaret... en el aseo de las mujeres…

- Álvaro: no te preocupes, terminaré enseguida… (arrimándose a ella)
- Isa: ¡eso espero! (apartándose de él, quería poner distancia por medio)
- Álvaro: ¿quién es ese Alexis?
- Isa: un cliente que es incondicional mío…
- Álvaro: ¿sólo un cliente?
- Isa: sí…
- Álvaro: vamos Isa, no me mientas, sé que es un cliente muy asiduo aquí y que si viene es con la intención de verte y estar contigo…
- Isa: (frunció el ceño): ¿cómo sabes tú eso?
- Álvaro: eso es lo de menos…, lo que me duele es que seas tan hipócrita…
- Isa: (elevó el tono de voz): como vuelvas a insultarme, me largaré y no te escucharé.

- Álvaro: es que es verdad…, ya veo lo pronto que has olvidado las dos veces que has estado conmigo…
- Isa: Álvaro…, escuch…
- Álvaro: (interrumpiéndola): no…, escúchame tú a mí…, no sé cómo pude creerte cuando me dijiste que me querías cuando acabamos de hacer el amor en tu camerino…, pues hoy he podido comprobar que no pierdes el tiempo y te vas con el primero que se cruza en tu camino y te hace regalos…
- Isa: no es justo eso que me dices…
- Álvaro: (alterado): ¿ah no?..., ¿es que acaso no es verdad?
- Isa: no…, no es verdad…, además no tienes derecho a reprocharme nada…, yo nunca te he echado en cara lo de Bea…, y eso que te fuiste con ella después de hacerlo conmigo y yo te dijera que te quería…, no tuviste ningún reparo en dejarme más tirada que una colilla…, si yo hubiese sido otra, no te hubiese acompañado a tu casa y me hubiese entregado a ti otra vez después de dos semanas de ausencia tuya…, es por eso que no me digas hipócrita porque aquí hay otra persona que lo es y no soy yo…, así que……
- Álvaro: (interrumpiéndola): Isa…, óyeme un segundo… (se acercó a ella)
- Isa: no Álvaro…, ya han pasado los cin…

Antes de que acabara, el joven ya la tenía cogida por la cintura y la estaba besando en los labios, atrayéndola más hacia su cuerpo para profundizar más el beso…

En Bulevar21… en el despacho de Nacho… poco a poco Bea comenzó a aproximarse a la boca del abogado, con la intención de besarle…, él no dejaba de observar como la muchacha se arrimaba a sus labios…, cuando sus bocas estaban a escasos milímetros, Bea cogió la nuca de Nacho con sus dos manos dándole un beso en los labios…, él en un principio se dejó llevar, pero enseguida agarró las dos manos de ella quitándoselas del cocote, alejándose de la joven…

- Nacho: Beatriz…
- Bea: (abriendo los ojos): dime…
- Nacho: lo siento, pero esto no ha debido pasar…
- Bea: pero… ¡yo he notado que me correspondías!
- Nacho: esto…, esto ha sido un error… (pausó) ahora tengo que irme a casa… (empezó a recoger las cosas de encima de la mesa)
- Bea: pero… ¡tenemos que acabar el contrato!
- Nacho: mañana lo acabamos…, lo haremos mejor por la mañana porque por la noche me es imposible…
- Bea: ok…, como prefieras…
- Nacho: (metió sus cosas en el maletín…, después lo cerró…, por último besó a la secretaria en la frente): ¡hasta mañana, Beatriz!
- Bea: (triste): ¡hasta mañana, Nacho!

El abogado salió de su despacho, yéndose hacia su casa, dejando a una Bea pensativa…

- Bea: no sé qué ha podido pasarte, Nacho…, pero lo pienso averiguar… (pausó…, comenzó a tocarse los labios…) me has devuelto el beso que te he dado y eso sólo puede significar una cosa…… (sonrió) ¡me quieres…, me quieres como yo te quiero a ti! (pausó) y si no es así, ya me encargaré de que te enamores de mí… (sonrió con malicia)

En el bar-cabaret… en el aseo de las mujeres… Álvaro e Isa continuaban besándose…, ella correspondía a ese beso sin reservas…, él también…, ambos pudieron percibir cómo el otro se entregaba a éste con gran ansia y deseo. Tras unos segundos, Isa se separó de Álvaro propinándole una sonora bofetada…

- Álvaro: (poniéndose la mano en la mejilla, adolorido por el bofetón): pe… pero… (desconcertado)
- Isa: no vuelvas a besarme, ¿me oíste?
- Álvaro: pues tú no bailes tan sensualmente para nadie…
- Isa: que te quede una cosa muy bien clara, Álvaro…, tú no eres nadie en mi vida para prohibirme hacer nada…, soy libre y puedo estar con quien me dé la gana… (se disponía a salir)
- Álvaro: Isa… (ella se giró y él siguió diciendo) tu boca… tu boca es mía…, sólo mía…
- Isa: eso… ¡lo decido yo! (ella estaba a punto de irse pero Álvaro continuó)
- Álvaro: no vuelvas a bailar así para nadie…

Y, tras oír esto, la bailarina se fue dejando a un Álvaro pensativo…, se quedó pensando en el motivo por el que había actuado así…, se encontraba muy indignado…, pues no podía comprender porqué Isa primero consintió que él la besara pero después lo abofeteó y se ausentó diciéndole tales palabras. Después de meditar en qué hacer, salió del baño, después del local (sin mirar atrás)…, cogió el coche y puso rumbo a casa de Gonzalo…, necesitaba contarle a su mejor amigo…

En el bar-cabaret... Isa, después de salir del baño, entró en su camerino para cambiarse de ropa…, necesitaba estar a solas…, el beso de Álvaro la había alterado tanto que le urgía relajarse…, pero no podía…, aún notaba los labios demasiado ardientes…, le dolió mucho abofetearle, pues lo amaba con locura, pero tenía que mostrarse dura frente a él para que no jugara con sus sentimientos…, muchas preguntas le rondaban por la cabeza: “¿por qué le reprochó que estuviera con Alexis?”, “¿acaso estaba celoso del griego?”, “¿cómo es que recordaba cuando le dijo que lo amaba después de su primera noche de pasión en el camerino de ella si él parecía no haberse inmutado?”,… éstas y más preguntas revoloteaban en su interior. Cuando estuvo vestida, realizó tres respiraciones profundas, para calmar sus nervios, salió de su camerino en busca del empresario, quien estaba en la barra conversando con Rocío…

- Isa: (seria): hola nena… (miró a la camarera) Alexis… (después a él)
- Rocío: ¡hola, mi niña! (sonriendo)
- Alexis: (sonrió): ¡hola preciosa! (percatándose de que la bailarina mostraba un semblante muy serio) ¿qué te ocurre, cielo? (se preocupó)

En la casa de Gonzalo… él y Sandri ya cenaron…, ahora veían una película que ella alquiló titulada “27 vestidos”…, la jefa de personal comenzó haciendo bromas para picar a su chico…

- Sandri: ayyy, qué guapo es el actor James Marsden, ¡me encanta!
- Gonzalo: ¿en serio?..., pero… ¿qué tiene?
- Sandri: una sonrisa encantadora…, ¿lo ves? (señaló el televisor)
- Gonzalo: (algo molesto): ¿tengo que ponerme celoso?
- Sandri: (sonrió): por supuesto que no, mi amor…, ¡no seas bodoque!
- Gonzalo: (frunció el ceño): ¿bodo………?, ¿cómo me has llamado?
- Sandri: (sonrió): ¡bodoque!
- Gonzalo: y… ¿qué significa eso? (exigió saber)
- Sandri: significa “bobo”…
- Gonzalo: ¡con que soy bobo! (poniendo sus manos sobre la cintura) ahora verás lo que va a hacerte este bobo… (comenzó a hacerle cosquillas)
- Sandri: mi amor…, para…, para por favor… (sin parar de reír)
- Gonzalo: pues… ¡pídeme perdón!
- Sandri: no te enfades, mi amor…, te lo he dicho de cachondeo…, ¡con lo que te quiero! (le acarició el rostro)
- Gonzalo: ¡y yo a ti princesita! (cogió la cara de ella y la besó en los labios haciendo que ambos se dejaran caer en el sofá, besándose…, él se había colocado encima de ella)

En ese instante sonó el timbre…

- Gonzalo: (levantando la cabeza, mirando a su novia): ¿quién será?
- Sandri: (abrió los ojos, encogiéndose de hombros): ni idea…, ¿esperas a alguien?
- Gonzalo: no… (se puso en pie y caminó hacia la puerta…, echó un vistazo por la mirilla…, después volvió su vista a su chica): ¡es Álvaro!
- Sandri: (sentándose en el sofá): ¡ábrele!

El jefe de publicidad cogió el pomo y abrió la puerta encontrándose con un Álvaro inquieto que, sin pensárselo dos veces, irrumpió en la vivienda…

- Álvaro: tenemos que hablar… (percatándose de que la jefa de personal se hallaba allí) oh…, perdón…, mejor me marcho…, seguro que he interrumpido algo…
- Gonzalo: pues…
- Sandri: no te preocupes Álvaro, conversad tranquilamente…, yo me tengo que ir a casa…
- Álvaro: (sonriendo): ¡gracias Sandri!
- Sandri: (sonrió): ¡de nada!

La joven cogió el bolso y, tras despedirse con un dulce beso en los labios de su novio, desapareció…, Gonzalo cerró la puerta y se sentó en el sofá, junto a su amigo…

- Gonzalo: ¿qué ha pasado en el cabaret? (se cruzó de brazos esperando una respuesta del director de Bulevar21…)

En el hogar de Nacho… él irrumpía en la vivienda…, dejó las llaves y el maletín sobre la mesa y se retiró al baño…, se dio una ducha…, cuando salió se acostó y cuando sólo apenas tocaba las sábanas de su cama, sintió una presencia…, se volteó y entre la oscuridad pudo notar que se trataba de una mujer…, se reincorporó un poco extrañado y ella se paró quedando iluminada apenas por la poca luz que entraba de afuera…, su cara no podía ser más de sorpresa cuando vio de quien se trataba……

En el taxi… Anabel y Albert ya cenaron y se pusieron al día de sus vidas…, después fueron a un pub a tomar a unas copas para brindar por su reencuentro…, en ese momento llegaban ante la puerta de la casa de ella…, se despedían…

- Anabel: ¡muchas gracias por la cena, Albert!..., ¡lo he pasado muy bien! (sonreía)
- Albert: me alegro… (le tocó la nariz cariñosamente) y ya sabes que si necesitas hablar, me llamas y enseguida estaré a tu lado para animarte, apoyarte, aconsejarte… (sonrió)
- Anabel: gracias…, hoy has hecho que me anime y sonría…, ¡que ya es mucho!
- Albert: me agrada haberlo conseguido…, pues no me gusta que estés triste…… (pausó) Anabel…… (agarró el rostro de ella con sus dos manos)
- Anabel: (nerviosa): dime… (clavó sus ojos en los de él y, de ese modo, quedaron contemplándose fijamente)
- Albert: perdona…, perdóname…
- Anabel: (sin comprender nada): ¿perdonarte?..., ¿por qué?..., si no has hech…

Antes de que ella finalizara la frase, Albert posó sus labios en los de ella, besándola con pasión…

CONTINUARÁ…

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