sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 4

En el hospital… en la habitación de la protagonista…, la puerta de nuevo se abría…, ella se secó las lágrimas rápidamente…, no quería que nadie se diera cuenta de que había lagrimeado…

- Santi: (acercándose a la cama): ¡hola Bea! (sonrió) oye… (mirándola a los ojos serio): ¿qué te ocurre?
- Bea: (suspirando): nada…
- Santi: bueno…, está bien…, no te voy a obligar a que me lo cuentes, pero…
- Bea: (interrumpiéndole): ¡Álvaro nunca me ha querido... (se le entrecortó la voz) ni ha estado enamorado de mí!
- Santi: (sorprendido): ¿cómo?

La joven le comentó a su amigo lo que escuchó que Álvaro contó a Gonzalo cuando ella estaba en una de las cabinas curándose las heridas de las rodillas…, el informático no daba crédito a lo que oía…

- Santi: (enfadado): ¡será miserable!
- Bea: y lo más fuerte es que ha venido ahora a verme y pretendía hacerme creer que lo que pasó anoche entre nosotros en el cobertizo de la casa de sus padres fue, palabras textuales suyas, “muy lindo y especial”… ¡qué hipócrita!
- Santi: bueno…, no te alteres…, a ver si recaes…
- Bea: no te preocupes…, te juro que no pienso pasarlo mal por él nunca más…, ¡ha muerto para mí… para siempre!
- Santi: (poco convencido por la afirmación de ella): ¿estás segura que conseguirás arracártelo tan fácilmente del corazón?; Bea…, tú has querido mucho a Álvaro…
- Bea: lo sé, pero estoy segura que podré…, ¡no se merece ni mi sufrimiento ni mis lágrimas!
- Santi: ¡estoy completamente de acuerdo contigo!; que no se me ponga delante en Bulevar porque sino…
- Bea: no…, Santi…, no merece la pena…
- Santi: ok… (pausó) bueno…, pero ya verás como, cuando menos te lo esperes, aparece el gran amor de tu vida…
- Bea: en estos momentos, no tengo ganas de pensar en chicos, enamoramiento..., ¡eso nunca me volverá a pasar!
- Santi: no digas nunca “de esta agua no beberé”…
- Bea: bueno…, cambiemos de tema…, ¿te parece bien?
- Santi: ¡claro!
- Bea: quiero que me prometas, antes de nada, una cosa…
- Santi: ¡lo que desees!
- Bea: no le comentes a mi padre lo de Álvaro…, pues regreso con él y Carol a casa…, ¿de acuerdo?
- Santi: pero… ¿y si insiste en saberlo?
- Bea: le comentas que ya se lo explicaré yo en su debido momento…, ¿me das tu palabra de guardarme este secreto?

El joven miró, poco convencido, a su amiga…, ella también le observaba aguardando una respuesta…

- Santi: (con resignación): ok..., está bien..., pero no tardes mucho en comunicárselo..., ya sabes que tu padre es muy insistente y que, cuando quiere enterarse de algo, no para hasta que lo consigue...
- Bea: procuraré que así sea... (intentó sonreír) ¡gracias! (abriendo sus brazos para que él se aproximara para arroparle...)
- Santi: (se acercó a la cama..., la besó en la mejilla y la abrazó..., ella también le estrechó...)
- Bea: por cierto...
- Santi: dime...
- Bea: ¿dónde están mi padre y Carol?
- Santi: preguntándole al médico si te daban el alta hoy mismo...
- Bea: ahh, ok...

En ese instante, el progenitor de la protagonista, acompañado de la mujer americana y el facultativo, irrumpieron...

- Carmelo: (viendo a su hija despierta): ¡mi niñaaa! (caminó hacia el lecho y padre e hija se fundieron en un caluroso achuchón...)
- Bea: (sin soltarle): ¡papáááááá! (sonriendo)
- Carmelo: (apartándose mínimamente): ¿cómo te encuentras, cariño?
- Bea: mejor...
- Carol: Bea..., cariño... (sonriendo)
- Bea: (sonrió): Carol...
- Doctor: ¿cómo se siente?, ¿está mareada o tiene algún tipo de molestia?
- Bea: no..., me siento bastante bien...
- Doctor: déjeme examinarla para ver si puedo darle el alta o tiene que permanecer aquí...
- Bea: ok...

El médico reconoció a la protagonista..., comprobando su pulso, reflejos, tensión,... finalmente afirmó:

- Doctor: le doy el alta, pero tiene que descansar las próximas 48 horas...
- Bea: pero... ¡yo tengo que ir a trabajar!
- Carmelo: cariño..., haz caso del médico y olvídate de las obligaciones durante dos días...
- Doctor: su padre tiene razón..., en estos momentos lo más importante es que se recupere..., si quiere, puedo hacerle un justificante médico y lo presenta a su jefe...
- Bea: no creo que sea necesario..., si hubiese algún problema, ya vendría...
- Doctor: muy bien..., bueno pues en ese caso, sólo me queda desearle que descanse mucho para que se recuperación sea rápida... (alargando la mano)
- Bea: gracias... (estrechándosela)
El facultativo salió dejando a Bea, Carmelo, Carol y Santi en la habitación...
- Carmelo: (dirigiéndose a su hija): por cierto, cariño...
- Bea: dime papá...
- Carmelo: el doctor me recalcó que tu mareo se debió a alguna impresión fuerte, una confesión,... en definitiva, algo que te impactó mucho..., ¿podrías recordar qué fue lo que te lo ocasionó?

La joven miró nerviosa a su padre..., no sabía qué replicarle..., de lo único que estaba convencida era de que no era el momento idóneo para confesarle la verdad...

CONTINUARÁ...

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