sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 5

En el hospital..., en la habitación de la protagonista...

- Bea: (mintió): es que me di cuenta de que no amo a Álvaro y, cuando se lo expresé en Bulevar, no se lo esperaba y discutimos...
- Carmelo: ¿te dijo alguna palabra fuera de lugar?
- Bea: (continuó ocultando lo cierto): no..., sólo me pidió explicaciones y yo le comenté que se me había acabado el amor que sentía por él..., y él me rogó que me sincerase con él porque no se lo esperaba..., yo le contesté que no había nada más que hablar..., y bueno, la despedida fue tan fría que supongo que me afectó..., eso es todo...
- Carmelo: ¿estás bien, cariño?
- Bea: ¿por qué me lo preguntas, papá?
- Carmelo: porque tú querías mucho a Álvaro y sé que es duro que hayan cambiado esos sentimientos...
- Bea: tranquilo..., me encuentro perfectamente...
- Carmelo: me alegro..., y estoy contento de que vuelvas a casa con Carol y conmigo...
- Bea: sí... (agachó la cabeza): ¡pero aún tengo que recoger la ropa que me queda en la casa de Álvaro!
- Carmelo: ¡ya iré yo a por ella!
- Bea: no papá..., iré yo..., cuando me encuentre mejor...
- Carmelo: (poco convencido): ¿segura?
- Bea: sí...
- Carmelo: ok...
- Carol: ahora Carmelo y Santi, salid de la habitación..., voy a ayudar a Bea para arreglarse y nos vamos los cuatro a casa...
- Carmelo y Santi: sí..., tienes razón... (se ausentaron)
- Carol: Bea..., cariño...
- Bea: dime Carol...
- Carol: ¿sabes que puedes confiar en mí y contar conmigo, verdad?
- Bea: ¡claro que sí!, ¿lo aseveras con alguna finalidad?
- Carol: sí..., es que no me convence mucho la excusa de tu mareo..., no te estoy pidiendo que me lo cuentes ahora, sólo cuando te sientas preparada y con ánimos y fuerzas..., si quieres..., claro...
- Bea: Carol...
- Carol: ¿sí?
- Bea: échame una mano para vestirme y te expongo todo...
- Carol: ok...
- Bea: pero tienes que prometerme algo...
- Carol: ¡lo que quieras!
- Bea: prométeme que no le vas a mencionar a mi padre lo que te voy a explicar..., ya se lo comunicaré yo cuando lo considere conveniente...
- Carol: ¡te doy mi palabra de que no sabrá nada! (acariciándole el rostro)
- Bea: gracias...

La protagonista le puso al corriente de todo lo que escuchó en el baño entre Álvaro y Gonzalo..., la americana se sorprendió mucho por la actuación de ambos, pero en especial por la del joven Aguilar..., pues ella pensaba que él sí amaba a Bea..., por lo menos es lo que pudo percibir cuando se conocieron todos en Oropesa..., por eso le extrañó tanto... Una vez Bea acabó el relato, pronunció:

- Carol: sé lo duro que es que jueguen con tus sentimientos, pero no debes estar mal..., ¡y menos por un insensible como Álvaro!... ¡no se merece tampoco tus lágrimas!... ¡ahora tienes que pasar hoja y ser fuerte!
- Bea: no sé si podré...
- Carol: ¡claro que podrás!... ¿por qué no vas a conseguirlo?
- Bea: porque tendré que verle todos los días...
- Carol: sé que os veréis a diario..., pero has de pensar en ti y en sus mentiras..., eso te harán fuerte..., además de que no estás sola..., tu padre, Santi y yo te ayudaremos a que lo logres...
- Bea: ¡gracias Carol! (se abrazaron)
- Carol: ahora salgamos fuera..., tu padre y Santi nos esperan para volver a casa...
- Bea: sí..., vamos...

Salieron del dormitorio..., se encontraron con Carmelo y Santi..., dejaron el sanatorio y se encaminaron –con un taxi- hacia el hogar de los Pérez...

Mientras tanto, en Bulevar21... Álvaro se hallaba en su despacho caminando de un lugar a otro..., nervioso..., y decaído..., pidió a su amigo que se reuniera con él en su despacho urgentemente..., en ese instante se abrió la puerta..., era el jefe de publicidad que sorprendió a un Álvaro cabizbajo...

- Gonzalo: ¿qué pasa, macho?... ¿qué era eso que tenías que anunciarme con tanta urgencia?
- Álvaro: pasa y siéntate, por favor...
Obedeció..., sin dejar de observar a su amigo alterado...
- Gonzalo: ¡detente de una vez..., me estás sacando de quicio y exponme tu inquietud!
- Álvaro: ¡Bea ha terminado conmigo!
- Gonzalo: ¿cómo?... ¿por qué?... ¿no le habrás dicho que estás con ella por la empresa fantasma pero que en realidad no la quieres?
- Álvaro: ¿cómo le voy a aseverar tal crueldad?... ¡en el hospital me mencionó que ya no me ama!... ¡pero yo estoy seguro de que tiene que haber algo más!... ¡anoche se entregó a mí con la misma intensidad de siempre!... ¿qué habrá podido pasarle?
- Gonzalo: ¡esta noche vas a su casa y lo descubres!..., ¡no nos podemos permitir el lujo de que abandone la empresa fantasma!..., ¡lo sabes!..., ¿verdad?
- Álvaro: mejor lo hablo con ella mañana, cuando venga..., hoy la dejaré que descanse..., sí... lo sé...
- Gonzalo: bien...
- Álvaro: ¿qué voy a hacer ahora que no la tendré a mi lado?
- Gonzalo: (impactado): oye macho..., ¿a qué viene eso?..., ¿no te estarás enamorando de ella, verdad?

El director observó, nervioso, a su amigo...

CONTINUARÁ...

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