En Bulevar21… en la cafetería…
- Sandri: y… ¿por qué no lo intentáis de nuevo?
Nacho, que estaba afectado, alzó la vista (que la tenía puesta en el piso) mirando a Sandri…, Bea también contempló a su amiga ante tal pregunta…, después puso sus ojos en el abogado para ver qué respondía…
- Nacho: (negó con la cabeza): no Sandri…, no hay nada qué hacer…
- Sandri: pero…, tú la amas…, ¿no?
- Nacho: sí…
- Sandri: ¿entonces… qué os impide volver juntos y ser felices?
El joven miró, durante unos segundos, a Bea…, después a Sandri…
- Nacho: es más complicado de lo que parece…, ya lo hablamos Anabel y yo…, y llegamos a la conclusión de que era mejor terminar…
- Sandri: mira Nacho, no sé qué ha podido pasar para que hayáis decidido eso, pero……
- Nacho: (interrumpiéndola): Sandri, agradezco tu preocupación sincera y tu interés porque nos reconciliemos, pues somos tus amigos…, pero, de momento, es mejor que estemos separados…, el tiempo dirá si alguna vez volveremos a juntarnos o seguiremos cada uno nuestro camino de manera separada… (pausó) puedo parecerte un poco insensible con esto que te digo, pero créeme…, es mejor así…
- Sandri: ok…, en ese caso, no tengo nada que objetar…, pero no olvides que aquí estoy para lo que necesites…
- Bea: ¡y yo también! (no dudó en pronunciar)
- Nacho: (intentó sonreír): ¡gracias chicas!
LA TARDE PASÓ ENSEGUIDA… YA ERAN LAS 22:30 HORAS DE LA NOCHE…
En la casa de Anabel… ella acababa de arreglarse mientras esperaba la llegada de su amigo Albert…, encendió el televisor para escuchar algo de sonido…, estaba la casa demasiado silenciosa…, no pudo evitar recordar todos los buenos momentos que vivió junto a Nacho y, al evocar lo feliz que fue durante todo ese tiempo que el abogado permaneció a su lado, no ocultó su desdicha y comenzó a llorar amargamente…, el timbre sonó y, secándose las lágrimas como pudo, se levantó del sofá abriendo la puerta encontrándose con…
- Anabel: (triste): ¡hola Albert!
- Albert: (sonriente): ¡hola preciosa! (percatándose de los ojos de su amiga): Anabel…, ¿estás bien?
- Anabel: (mintió): sí…
- Albert: Anabel…, no me engañes…, tienes los ojos rojos e hinchados…, ¿qué te sucede?
- Anabel: Albert……
- Albert: dime…
- Anabel: ¿me das un abrazo?
- Albert: claro…, anda…, ven… (abrió sus brazos)
- Anabel: (se aferró a aquel achuchón como si en ello se le fuese la vida y no pudo evitar lagrimear desoladamente): ……
- Albert: (preocupándose por ella): Anabel…, cielo…, me estás asustando…, ¿qué pasa?
En Bulevar21… en el despacho de Nacho…, él y Bea hacían un descanso del trabajo y cenaban…, minutos antes el abogado había ido a un bar cercano de la revista para comprar unos bocadillos y botellines de agua…, en estos momentos ya ambos estaban deglutiendo…, había un silencio muy claro entre ambos…, Bea porque, a pesar de que se hallaba feliz porque Nacho y Anabel habían roto y creía que era un buen momento para acercarse a él como algo más que una amiga, no sabía qué expresarle al joven…, “¿estará pensando ahora en ella?”, “¿la amará todavía?”…, éstas y otras preguntas se le acumulaban en la mente…; Nacho, por su parte, sí que tenía en ese momento a su ex en la cabeza…, evocó el momento de aquella mañana en el que ella recibió la llamada de Albert para invitarla a cenar…, “si aún estuvieran juntos… ¿le habría informado de su cena con él?”, “¿estarían cenando juntos en ese momento?”, “¿aprovechará Albert, ahora que él no está junto a ella, algo más que una amistad?”…, no podía dejar de pensar en eso cuando algo le sacó de sus pensamientos…
- Bea: Nacho…
- Nacho: dime Beatriz…
- Bea: sé que esto que te voy a comentar no será de tu agrado pero… ¡tienes que olvidarte de Anabel!
- Nacho: Beatriz………………
- Bea: (interrumpiéndole): espera…, déjame finalizar… (pausó) te lo digo porque habéis roto…, ¿tú crees que ella estará pensando en ti, ahora?
El abogado frunció el ceño ante la pregunta de la secretaria…, después su semblante se volvió serio…, necesitaba saber si su ex aún pensaba en él o, por el contrario, ya había pasado hoja…
En el bar-cabaret… Isa se encontraba en su camerino preparándose para su actuación…, estaba algo inquieta…, tenía la corazonada de que esa noche pasaría algo gordo…, respiró profundamente tres veces y salió al exterior…, sus incondicionales la esperaban con impaciencia y no podía defraudarles…, tenía que dar lo mejor de sí misma para éstos. Antes de subir a la tarima, pasó por la barra para ver si podía intercambiar unas palabras con su amiga Rocío, pero cual fue su sorpresa que la camarera se encontraba en la otra punta del local sirviendo copas. Justo entonces decidió encaminarse al estrado y empezar su actuación, pero una mano por detrás la hizo detenerse…
- XX: Isa…, Isabel Castro…
La joven, que seguía mirando hacia delante, se puso nerviosa…, así sólo la llamaba una persona…, se giró hacia donde procedía la voz comprobando quien era el que la llamaba…
- Isa: ¡Alexis! (sonrió alterada)
- Alexis: ¿cómo estás, preciosa? (se acercó a darle dos besos en la mejilla)
- Isa: bien…, ¿y tú?
- Alexis: bien también…, ya vine de mi viaje de negocios…, ahora vengo a España para quedarme, para siempre…
- Isa: (tartamudeando): ¿ah… ah sí?
- Alexis: sí… (pausó) pero no te entretengo más…, eso sí, cuando acabes, me gustaría conversar un poco más contigo y explicarte el motivo de mi decisión de quedarme en España…, ¿podrás atenderme? (sonrió)
- Isa: sí, claro que sí… (sonrió) ah, por cierto, espero que te guste mi actuación porque te la dedico a ti…, sólo a ti…
- Alexis: (señalándose a sí mismo): ¿a mí? (sonrió) ¡qué honor, preciosa!..., ¡te juro que no me perderé ni uno de tus movimientos!
- Isa: (sonriendo): ¡hasta luego!
- Alexis: (sonrió): ¡hasta luego! (se acercó y la besó en la comisura muy cerca de los labios)
La bailarina subió al tablado para poner en escena lo que había estado preparando todo el día para él…, para Alexis…, el empresario griego, que estaba perdidamente enamorado de Isa, cuales intenciones eran sinceras y verdaderas…; lo que el griego y la bailarina desconocían era que alguien les había estado observando desde la lejanía muy serio, inquieto y cabreado…
En la casa de Anabel… ella y Albert aún continuaban abrazados…
- Anabel: (separándose un poco de él): sentémonos y te explico…
- Albert: es que he reservado mesa en un restaurante…, como no vayamos rápido se la darán a otros clientes…, ¿me lo comunicas durante el trayecto del taxi?
- Anabel: sí…, vamos…
La muchacha cogió su bolso y una rebeca para protegerse del frío…, él le pasó la mano por encima del hombro hasta que subieron al taxi. Una vez allí, el joven ordenó al conductor donde tenía que llevarles. Ya en el interior del turismo, Anabel le anunció a su amigo que ella y Nacho lo habían dejado…, no quiso entrar en detalles…, pero le afirmó que era mejor así porque ella necesitaba alguien que le quisiera el 100%. Albert pudo deducir que el abogado no tenía claro sus sentimientos hacia ella…; una vez Anabel acabó su narración, antes de que articulara una palabra más, él se manifestó al respecto…
- Albert: Anabel…, no sufras más…, vale que habéis estado casi tres años de relación, pero no llores por una persona que no valora todo el amor que le brindas…, pues tú eres una persona especial y cualquier hombre honrado y decente estaría encantado de que se lo entregases a él…
- Anabel: gracias Albert… (intentó sonreír)
- Albert: (colocó su mano derecha encima de la de ella): es la verdad…, así que no has de agradecerme nada…
- Anabel: lo que pasa es que ahora no sé cómo tratarle…, como trabajamos en el mismo lugar…
- Albert: pues… ¡con total normalidad!
- Anabel: eso es imposible…, han sido casi tres años de relación y casi cuatro que nos conocimos por primera vez…, hemos vivido y compartido muy buenos momentos juntos…, no puedo comportarme como si no hubiese pasado nada porque sí que ha sucedido, ya no estamos juntos…
- Albert: bueno, al principio te costará, pero luego irás haciéndote a la idea…, sólo es cuestión de tiempo… (pausó) además se casa su prima Mar y los dos estáis invitados a la boda, ¿no?
- Anabel: sí…, por cierto…, ¿cómo sabes tú lo de la boda? (frunció el ceño)
- Albert: ahhh… (sonrió) luego te lo diré…, durante la cena…
- Anabel: ok…
- Albert: pues como te decía, sólo te queda actuar con normalidad y hacer lo que sientas en cada momento…, sin pensar en nada más…
- Anabel: haré eso…, ¡gracias por el consejo!
En Bulevar21… en el despacho de Nacho…, él aún guardaba silencio…, por lo que Bea inició de nuevo la conversación…
- Bea: no Nacho…, ella no estará pensando en ti ahora…, así que tú has de obrar de la misma forma…, tienes que salir…, divertirte…, conocer gente…, de ese modo te la quitarás de la cabeza…
- Nacho: Beatriz, agradezco tu preocupación, de verdad…, pero no pretendas de que la olvide en un abrir y cerrar de ojos…, hemos compartido y vivido momentos muy bonitos y muy especiales…, también la he querido mucho…, ha sido alguien muy importante en mi vida…, y quiero que lo siga siendo…
- Bea: pero Nacho, ¿es que no viste que fría se mostró este mediodía?..., ¡apenas te dirigió la palabra!
- Nacho: es normal…, había un poco de tensión porque ha sido esta mañana cuando lo hemos dejado…, pero yo quiero que con el tiempo sea mi amiga…, confío en ella al 100%...
- Bea: (negó con la cabeza): mira que eres cabezón…, ¿qué horóscopo eres?..., ¿aries?..., ¿tauro?
- Nacho: (molesto por el comentario de ella, se levantó de la silla poniéndose en pie): me da igual que me digas cabezón…, pero tú no lo entiendes Beatriz…, si hubieses vivido con alguien lo que yo he vivido con Anabel, no querrías que esa persona se apartase de tu lado del todo y conservarla, al menos, como amistad… (hizo el gesto de encaminarse a la puerta, pero algo le detuvo cuando se disponía a ello)
- Bea: Nacho…, espera… (dijo con voz tenue)
CONTINUARÁ…
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