sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 37

En la casa de Nacho… la recepcionista descolgaba el teléfono…

- Anabel: (preocupada): ¿dígame?
- XX: (sonriendo): ¡hola preciosa!
- Anabel: (dudó): ¿Albert?
- Albert: (sonrió): sí…, soy yo…, ¿cómo estás?
- Anabel: bien…, ¿y tú?
- Albert: también… (pausó)
- Anabel: ¿a qué debo el honor de tu llamada? (sonriendo)
- Albert: ¿recuerdas que te dije que te llamaría para quedar un día para comer?
- Anabel: sí, lo recuerdo…
- Albert: pues bien, era para avisarte que en vez de comida tendremos que hacer cena…, ¿te importa?
- Anabel: no…, para nada…, para mí mejor…, me han mandado un trabajo conjunto con la Creativa de Bulevar, que es la prima de Nacho, y tenemos que hacerlo por las mañanas…, así que para mí mejor que quedemos por la noche…
- Albert: en ese caso…, ¿qué te parece mañana a esta misma hora, a las 22?
- Anabel: ¡perfecto!
- Albert: paso a recogerte por tu casa…
- Anabel: ¿te acuerdas de donde vivo aquí en Madrid?
- Albert: sí… (pausó) bueno…, en realidad…, ¡me lo recordó tu madre! (sonrió)
- Anabel: (pensativa): ahhh…
- Albert: ¡hasta mañana preciosa!
- Anabel: ¡hasta mañana! (colgaron)

En la casa de Sandri… ella y Gonzalo platicaban animadamente mientras cenaban…, sus conversaciones daban mucho de sí, pues gracias a éstas iban conociéndose más…, y cada vez estaban más convencidos de que el otro era la persona que necesitaban a su lado para ser felices. Aunque ninguno de los dos había mostrado sus cartas al otro abiertamente ni se habían sentado frente a frente para hablar sincera y claramente de sus sentimientos, ambos (en el fondo de sus corazones) sabían que aquella noche sería la noche de su unión…, pero no sólo su unión física (para dar, por fin, rienda suelta al amor que se profesaban disfrutando de besos, abrazos, caricias,…) sino también sabían que sería la noche en la que darían un paso más y se convertirían ya en pareja…

En el bar-cabaret... Isa ya acabó su actuación para aquella noche..., ahora estaba con sus incondicionales tomando unas copas y charlando muy animadamente con éstos. En ese instante, la puerta del local se abrió y apareció... ¡Álvaro! El director de Bulevar21 caminó sigilosamente mirando hacia todos lados para ver si encontraba a Isa..., lo que él no sabía era que Rocío avisó a la bailarina cuando vio que éste llegó e Isa, disimuladamente, se llevó más para dentro del local a sus fieles para no toparse con él. Cuando Álvaro llegó a la barra, la camarera se aproximó...

- Rocío: ¿qué te pongo, Álvaro?
- Álvaro: un whisky, por favor...
- Rocío: ok...

Después de unos segundos apartada, que aprovechó Álvaro para continuar divisando el bar para ver si daba con Isa, Rocío volvió con una copa entre sus manos mientras Álvaro tomaba asiento en un taburete tenía la mirada perdida porque no encontraba a la bailarina por ningún lado...

- Rocío: (poniéndola sobre la barra): ¡aquí tienes, Álvaro!
El director de Bulevar21 se hallaba tan abstraído que no se percató de la copa ni de la llegada de la camarera, quien repitió la acción para requerir la atención de él..., colocó la copa, manifestando...

- Rocío: ¡aquí tienes tu copa, Álvaro!
- Álvaro: (por fin reaccionó): ehhh..., gracias Rocío... (sacó un billete de 10 euros y replicó) ¡aquí tienes y quédate con la vuelta!
- Rocío: ¡gracias! (se iba a ir a la caja registradora, pero algo la detuvo)
- Álvaro: Rocío...
- Rocío: (volteándose hacia él): dime Álvaro...
- Álvaro: ¿no está Isa?
- Rocío: sí...
- Álvaro: ¿preparándose para actuar? (quiso saber)

Antes de que la muchacha respondiera, se oyó una sonora carcajada que hizo que Álvaro bajase del taburete de un impulso y dejando la copa sobre la barra..., le sonaba tanto aquella risa..., de pronto visualizó a lo lejos un corro de hombres acompañados de una de las bailarinas..., se fijó bien y se dio cuenta de que era Isa...

- Álvaro: (diciéndole a la camarera): ¡está allí! (echó a andar)
- Rocío: ei..., eiii Álvaro..., ¿dónde vas?
- Álvaro: a invitarle a una copa... (siguió caminando)
- Rocío: (salió de la barra y tomó a Aguilar de un brazo): Álvaro..., detente...
- Álvaro: (girándose hacia ella): pero... ¿qué pasa?, ¿es que no puedo invitarla o qué?
- Rocío: sí..., ehhh... ¡no!
- Álvaro: (frunció el ceño): ¿no?..., ¿por qué no?..., ¿es que acaso no soy un cliente más?
- Rocío: sí..., eres un cliente..., pero no el único..., tiene muchos incondicionales..., y debe atender a todos...

Eso último que anunció la camarera “debe atender a todos” molestó al joven mucho...

- Álvaro: ¿atender?..., ¡pero si son unos moscones que besan por donde ella pisa!..., ¡está todo el piso lleno de babas de esos tipos!
- Rocío: ¡y tanto que besan por donde ella pisa!; muchos de ellos darían lo que fuera por tenerla entre sus brazos...
- Álvaro: (frunció el ceño ante la respuesta de ésta): ¿quééééééé?

La mente del joven viajó a su primer encuentro con ella..., después a lo que vivió con ella la noche anterior..., entonces se dio cuenta que esos “moscones” (como él los había denominado) adoraban a la bailarina de forma sincera..., se imaginó a Isa metida en la cama de esos “moscones” y la sangre le hirvió de tal forma que arrancó a andar..., no podía permitir eso..., Rocío (que lo notó alterado) lo volvió a detener...

- Rocío: ¡Álvaro... no sigas!

Él no obedeció, pero algo le hizo pararse en seco...

- Rocío: ¡estate quieto de una vez o llamo a seguridad! (con tono enfadado)
- Álvaro: (girándose hacia ella): pero... ¿por qué me haces esto?, ¿no comprendes que......?
- Rocío: (interrumpiéndole): ¡vete de aquí y deja a Isa en paz de una vez!
- Álvaro: (se resistía): pero......
- Rocío: (suplicó): por favor...

El director de Bulevar21 vio que no tenía otra alternativa, por lo que resignado dio media vuelta y (sin despedirse de la camarera) abandonó el cabaret con una rabia interior y una desesperación por no haber logrado mantener una mínima conversación con Isa...

HORA Y MEDIA MÁS TARDE... ERAN LAS 23:30 HORAS DE LA NOCHE...

En la casa de Sandri... ella y Gonzalo estaban acurrucados viendo la televisión..., de pronto él comenzó a besarle el cuello, haciendo que ella se estremeciera..., ella correspondió a esos besos y, en cuestión de segundos, ambos estaban devorándose las bocas..., las entreabrieron introduciendo sus lenguas..., Gonzalo la cargó en brazos, sin dejar de besarla, y cuando divisó una habitación irrumpió con la jefa de personal en brazos..., la tumbó sobre la cama y se situó encima de ella acariciándole los muslos y deshaciéndose con rapideza del diminuto tanga que llevaba..., a estas alturas a Gonzalo el pantalón le molestaba un poco y Sandri desabrochó éste para ver cuan excitado estaba él. Gonzalo se deshizo completamente del vestido de ella…, los pantalones y bóxers de él desaparecieron tan rápido que pareció magia…, Gonzalo volvió a besarle el cuello para ir bajando poco a poco hacia sus pechos…, se detuvo para mordisquear los pezones de Sandri con suavidad…, luego siguió bajando hasta llegar a la parte más sensible e íntima de ella…, él miró hacia arriba viendo como la jefa de personal estaba un tanto colorada…, entonces sonrió pícaramente y empezó a mover su lengua dentro de Sandri que cada vez gemía más y más fuerte…

- Sandri: ¡Gonzaloooooo!

Gonzalo se introdujo en Sandri suavemente al principio para luego hacer sus movimientos cada vez más y más rápidos…, Sandri arqueó la espalda y gemía con cada embestida, esto excitaba a Gonzalo aún más. Sandri no podía más…, la besaba y acariciaba suavemente…, estaban excitados y sudorosos…, ella gritaba de placer y él gemía mientras ambos llegaban al clímax. Se abrazaron y se quedaron callados…, Gonzalo acariciaba el pelo de ella…, Sandri pasaba su dedo índice por el torso desnudo de él…, Gonzalo cerraba los ojos disfrutando de ese roce… Segundos después…

- Gonzalo: (reincorporándose en la cama): Sandri…
- Sandri: dime…
- Gonzalo: ¡cierra los ojos!
- Sandri: (frunció el ceño): ¿y eso?
- Gonzalo: es una sorpresa… (sonrió)
- Sandri: ok…

Él abandonó la cama y la habitación después de ponerse los bóxers…, enseguida regresó para reunirse con su amada…

- Sandri: (con los ojos cerrados): ¿puedo abrirlos ya?
- Gonzalo: (sentándose en la cama): cuando quieras…

La joven los abrió encontrándose con una caja de joyería abierta…, el jefe de publicidad le mostraba un anillo…, antes de que ella pudiera manifestarse al respecto, él afirmó…

- Gonzalo: es para ti… (sonriendo)
- Sandri: ¿para mí?, ¿por qué?
- Gonzalo: (se sinceró): porque, con este anillo, quiero pedirte oficialmente que seas mi novia… (acariciándole el rostro) Sandri…, soy muy feliz de haberte encontrado…, eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo…, y lo que tengo claro es que necesito que estés a mi lado…, contigo soy capaz de todo…, y bien… ¿qué me respondes?..., ¿aceptas ser mi novia?

En el coche de Nacho… él y Bea ya habían empezado a realizar el nuevo contrato…, pero como Nacho tenía que marcharse, decidieron continuar la noche siguiente…, ahora estaban delante del portal donde vivía ella…, en ese momento se despedían…

- Nacho: bueno Beatriz, siento no quedarme más rato contigo, pues me gusta tu compañía, pero ya es muy tarde…, llego hora y media tarde a mi cita con mi novia…
- Bea: no te preocupes Nacho…, siento haberte entretenido con lo del contrato…
- Nacho: no Beatriz…, tú no me has entretenido…, yo también me he comprometido con este trabajo…, recuerda que yo fui el que te convenció… (pausó)
- Bea: bueno pues… ¡hasta mañana! (le besó en la mejilla)
- Nacho: (nervioso por el beso): ¡hasta mañana!

MINUTOS DESPUÉS…

En el rellano de la escalera… Nacho introducía llave en la cerradura, haciéndola girar, abriendo de ese modo la puerta…, entró en la vivienda…, le extrañó que estuviesen las luces apagadas…, caminó al salón…, irrumpió en éste encontrándose con Anabel durmiendo en el sofá…, se acercó hasta ella con sumo cuidado, pues no quería despertarla, sentándose en el sofá junto a ella…, la contempló durante unos segundos…

- Nacho: lo siento cariño… (la besó en la mejilla)

Colocó las llaves sobre la mesa y fue cuando se dio cuenta de que había una nota…, la cogió…, tras abrirla, leyó: “Mi amor, te he preparado tu cena favorita, ponla en el microondas si está fría. Te quiero.” Dejo el escrito sobre la mesa y volvió a mirar a la joven…

- Nacho: (susurró): eres increíble…, y yo sólo dándote sufrimiento estando más pendiente de Beatriz que de ti…, no me merezco el amor que me brindas… (le acarició suavemente el rostro): yo también te quiero…

Se puso en pie, tomando a la joven entre sus brazos, y la llevó hasta la habitación tumbándola sobre la cama, cubriéndola con la sábana después…, luego la besó en la mejilla…, entonces se puso el pijama, acostándose al lado de su novia y durmiéndose enseguida…

En el bar-cabaret “La Noche”… Rocío contaba a Isa la reacción de Álvaro cuando le prohibió al joven acercarse a la segunda…, la bailarina reaccionó de manera triste…

- Isa: ay pobrecillo, fuiste muy dura con él, nena…
- Rocío: ¿muy dura? (negó con la cabeza): xoxi, se lo merecía…
- Isa: ¿no te dio pena?
- Rocío: (giró su cabeza de un lado a otro a modo de negación): no…, estoy harta de que derrames lágrimas por él…, no se merece ni una de ellas…, primero que se aclare, si quiere estar con su secretaria Bea o contigo…, pero que no venga a buscarte y luego salga disparado en busca de ella…, que no juegue con tus sentimientos…, que eso no se hace…, eso es de ser cruel y ruín…, que se dé cuenta que eres una mujer que vale mucho y puedes tener al hombre que tú desees…
- Isa: gracias nena…
- Rocío: no me las des por decir la verdad…, pero es que no quiero que sufras por amor…, ya lo pasaste mal una vez…, no voy a permitir que jueguen contigo otra vez…

La bailarina se emocionó por las palabras de su amiga y ambas se fundieron en un cálido abrazo…

- Isa: ¿volverá?
- Rocío: (encogiéndose de hombros): no lo sé… (pausó) sólo has de seguir actuando con indiferencia ante él, si regresase…
- Isa: no sé si podré…
- Rocío: ¡claro que podrás! (tomó una de las manos de su amiga) xoxi, sé lo que él significa para ti, pero no puedes volver a entregarte a sus encantos…, sólo rechazándole puedes ayudarle para que se aclare y sepa si quiere estar contigo o su secretaria…, además, ya sabes que si nuestro jefe Eduardo se enterase de que estás con Álvaro, no dudará en despedirte…, y de momento es mejor que lleves cuidado porque si Álvaro decidiera al final irse con Bea, perderías el trabajo por su culpa…, y no tendrías ni una cosa ni otra…
- Isa: sí…, tienes razón…, gracias por escucharme y aconsejarme xoxi…
- Rocío: ¡para eso estamos las amigas! (sonrió) por cierto… ¿sabes quién viene mañana al cabaret a verte actuar?
- Isa: ¿quién? (quiso saber)
- Rocío: (sonriendo): ¡Alexis!
- Isa: ¿Alexis? (intentó recordar) ¿el empresario millonario griego que se fue de viaje a Bélgica por negocios?
- Rocío: ¡el mismo!... ¡y que tan enamoradito tienes! (sonrió)
- Isa: y… ¿cómo te has enterado?
- Rocío: me lo ha comunicado Eduardo…, me ha pedido que te lo anunciase yo y, a la misma vez, me ha comentado que te exprese que lo atiendas como se merece…
- Isa: le dedicaré un baile…
- Rocío: ¡buena idea! (pausó) bueno, voy a recoger mis cosas, espérame aquí y ahora nos vamos a casa…
- Isa: ¡vale!

La camarera se ausentó…, de pronto alguien ingresó en el cabaret…

- Isa: lo siento, pero ya está cerrado…
- XX: sí…, ya lo sé…, ¿sabes si está Rocío, por favor?

CONTINUARÁ…

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