sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 45

En el hogar de Nacho… él irrumpía en la vivienda…, dejó las llaves y el maletín sobre la mesa y se retiró al baño…, se dio una ducha…, cuando salió se acostó y cuando sólo apenas tocaba las sábanas de su cama, sintió una presencia…, se volteó y entre la oscuridad pudo notar que se trataba de una mujer…, se reincorporó un poco extrañado y ella se paró quedando iluminada apenas por la poca luz que entraba de afuera…, su cara no podía ser más de sorpresa cuando vio de quien se trataba. Ella lentamente se le acercó y le dio un beso en los labios que lo trastocó, fue con tanta pasión que comenzó a ponerse nervioso y ella, al notarlo, se separó un poco, le sonrió y se acercó de nuevo y le besó..., un beso más apasionado que el primero..., él se apartó y sólo pudo pronunciar un nombre: “¡BEATRIZ, TÚ AQUÍ BEATRIZ!”

- Nacho: ¿qué es esto? (se levantó de la cama sudando) ¿qué es esto?, ¿por qué?, ¿por qué estoy soñando con Beatriz?, pero... ¿qué significa este sueño?, ¿por qué estoy soñando con ella?, ¿será que tras el beso que me ha dado en Bulevar han vuelto mis sentimientos por ella en mi época de universidad antes de que conociese a Anabel?

Con estos pensamientos se acostó de nuevo, dando vueltas en la cama la noche completa por no entender el sueño que acababa de tener..., decidió que averiguaría, durante los siguientes días, porqué soñó con Beatriz y qué significaba ella para él...

En el taxi... Anabel y Albert continuaban besándose..., de pronto una imagen le vino a la cabeza, la de su ex Nacho, y se alejó de Albert enseguida...

- Anabel: yo... yo... (tartamudeó) yo tengo que irme... (hizo el ademán de irse, pero algo la detuvo)
- Albert: (cogiéndola del brazo): Anabel..., espera...
- Anabel: Albert..., escucha..., esto no ha debido pasar..., yo te quiero mucho, pero no de la forma que tú me quieres a mí..., yo amo a Nacho y siempre lo amaré..., aunque mi destino esté lejos de él..., yo nunca le olvidaré...

Y, dicho esto, ella salió del auto dejando a un Albert desolado..., él amaba a Anabel y saber que ella no le correspondía, le dolía..., nunca había conseguido amar a nadie como amaba a Anabel..., es por eso que, hacía dos años, lo dejó con Judith..., porque no podía sacarse a Anabel de la cabeza..., tampoco había salido con más chicas..., pues conservaba la esperanza de que algún día lograría el amor de la muchacha..., y ese fue el principal motivo por el que se presentó a las oposiciones de policía en Madrid..., para poder reencontrarse con ella algún día e intentar enamorarla..., estaba dispuesto a luchar por ella y por su amor.

En el bar-cabaret...

- Alexis: (sonrió): ¡hola preciosa! (percatándose de que la bailarina mostraba un semblante muy serio) ¿qué te ocurre, cielo? (se preocupó)
- Isa: nada..., no te preocupes... (seguía seria)
- Rocío y Alexis: (poco convencidos por la respuesta de la bailarina): ¿segura?
- Isa: sí..., sí... (pausó) oye Alexis...
- Alexis: (sonriendo): dime preciosa...
- Isa: que me duele la cabeza..., me voy a ir a casa..., mejor hablamos otro día..., ¿vale?
- Alexis: ¿quieres que te lleve a algún médico?
- Isa: no..., no es necesario..., sólo necesito descansar... (miró a su amiga) Rocío, nena..., me voy a casa..., nos vemos allí...
- Alexis: ¡te acompaño en mi coche!
- Isa: no hace falta que te molestes...
- Alexis: no es molestia, al contrario, sabes que me gusta estar contigo...
- Isa: (no sabía qué responder ante tanta amabilidad del empresario): ......
- Alexis: por favor, no me prives de tu compañía... (suplicó)
- Isa: (intentó sonreír): ok..., vamos...
- Alexis: (ofreciéndole el bracillo): agárrese fuerte, bella dama... (se giró para observar a la camarera): ¡hasta otro día, Rocío! (sonriendo)
- Rocío: ¡hasta pronto, Alexis! (sonrió) ¡nos vemos en casa amiga!
- Isa: claro nena, ¡hasta luego! (tomó el bracillo del griego)

Y, de ese modo, el empresario y la bailarina salieron del local dejando a la camarera a solas y pensativa...

- Rocío: -ay xoxi, Alexis sí que te quiere, es tan lindo..., ¡ya podrías quererle un poquito de lo que él te quiere a ti y olvidarte de Álvaro! (pausó) hablando de Álvaro, a saber qué te ha dicho en el baño para que te hayas puesto tan mal de repente...-

La joven decía eso mientras alguien entraba al cabaret, quien la sacó de sus pensamientos...

- Hugo: (sonrió): ¡hola cielo!

Ella reaccionó ante el saludo recibido y una sonrisa se dibujo en sus labios al ver de quien se trataba...

En el bar-cabaret...

- Rocío: (rodeó la barra para reunirse con él, sin dejar de sonreír): ¡hola Hugo!
- Hugo: (cogió el rostro de la joven entre sus dos manos y le insertó un beso en los labios): ¿qué tal está mi camarera favorita de este cabaret?
- Rocío: bueno..., algo preocupada...
- Hugo: vaya..., ¿y eso?
- Rocío: mi amiga Isa, la que te presenté ayer......
- Hugo: sí..., ¿qué pasa con ella?
- Rocío: se ha ido a casa hace un momento algo alicaída..., dijo que estaba bien..., pero la conozco demasiado bien como para saber que no era así...
- Hugo: ¿problemas en el curro?
- Rocío: (negó con la cabeza): no..., asuntos sentimentales...
- Hugo: ay, el amor, que nos lleva a todos de cabeza..., y a algunos hace sufrir más que a otros...
- Rocío: ¡no hace falta que lo jures!
- Hugo: yo mismo he sufrido por amor...
- Rocío: (apuntándole con el dedo, incrédula): ¿tú?
- Hugo: sí..., es una larga historia..., además de que no quiero agobiarte con mis tonterías...
- Rocío: no son tonterías..., en su momento te afectaría..., así que de tonterías nada...
- Hugo: ay... ¿sabes que eres un amor? (cogió el rostro de ella entre sus dos manos, una vez más)
- Rocío: (nerviosa): ¿yo?..., ¿por qué?
- Hugo: porque consigues que me sienta muy bien... (y dicho esto posó otra vez sus labios en los de ella regalándole un beso que ella correspondió sin reservas...)

En la casa de Gonzalo... los dos amigos continuaban platicando...

- Gonzalo: ¿qué ha pasado en el cabaret? (se cruzó de brazos esperando una respuesta del director de Bulevar21…)
- Álvaro: (serio): no sé por dónde empezar...
- Gonzalo: hombre, yo te rogaría que lo hicieses por el principio, de ese modo será más fácil comprender porque vienes con esos morros...
- Álvaro: está bien, empiezo... (resopló, porque no le traía muy buenos recuerdos evocar cómo se dio todo) llegué al bar-cabaret con la intención de ir a hablar con Isa y preguntarle si le pasaba algo conmigo porque la noto muy esquiva conmigo...
- Gonzalo: ahá...
- Álvaro: pero cual fue mi sorpresa que la vi con un hombre......
- Gonzalo: (interrumpiéndole): ¿muy mayor?
- Álvaro: no..., más o menos de nuestra edad...
- Gonzalo: ok..., sigue...
- Álvaro: pues un hombre la detuvo y ella le dijo algo que a él le cambió la cara..., imagino que sería algo relacionado con la actuación porque el tipo ese no perdió detalle y no quitó la vista del escenario el tiempo que ella se encontró allí arriba...; acabó y se reunió de los moscones de siempre..., cuando se deshizo de ellos, se fue a la mesa en la que se había ubicado el tipo ese y, tras intercambiar unas palabras, él le colocó un collar en el cuello de Isa..., mientras tanto yo estaba en la barra y le pregunté a Rocío por él y me comunicó que era un cliente muy asiduo del bar-cabaret que iba sólo allí con el propósito de estar con Isa y verla......
- Gonzalo: (sonrió): ya...
- Álvaro: (molesto): ¿me quieres dejar acabar? o... ¡no te cuento más!
- Gonzalo: perdona..., continua...
- Álvaro: después de que le colocara el collar, vinieron muy sonrientes hacia la barra..., y ella me vio pero mostró una indiferencia que hizo que no me conocía de nada y se apartó con él un poco más allá de la barra...
- Gonzalo: vaya..., y tú... ¿qué hiciste?
- Álvaro: me acerqué hasta ella..., la saludé y le pedí hablar con ella...
- Gonzalo: y... ¿accedió?
- Álvaro: en un principio no..., pero entonces la agarré del brazo y, finalmente, aceptó escucharme...
- Gonzalo: pero macho, a ti definitivamente se te fue la olla, a la fuerza no puedes ir con las mujeres..., debes de tratarlas bien..., mimarlas..., cuidarlas..., consentirlas..., protegerlas...
- Álvaro: lo sé..., pero es que necesitaba que me escuchara...
- Gonzalo: pues no sé cómo te prestó atención tratándola así..., es un sol...
- Álvaro: bueno... ¿qué?, ¿me vas a dejar que te cuente cómo acabó todo o no?
- Gonzalo: sí..., sí..., claro..., ahora que me has explicado casi todo, no me vas a dejar con la intriga de cómo finaliza...
- Álvaro: la arrastré hasta el baño de mujeres y una vez allí......
- Gonzalo: (interrumpiéndole): ¡saltaron chispas! (emanó una sonora carcajada)
- Álvaro: (elevó el tono de voz): ¡cállate! (resopló) allí dentro le pregunté por ese tipo, la llamé hipócrita por su respuesta (el jefe de publicidad negó con la cabeza, incrédulo, por el comportamiento tan machista que había empleado su amigo con la joven) y le reproché ciertas cosas...
- Gonzalo: y... ¿qué te respondió?
- Álvaro: que no tenía derecho a reprocharle nada porque ella nunca me ha echado en cara que estuviese con ella en nuestra primera vez y luego me fuera con Bea...
- Gonzalo: ahí tiene toda la razón la chica...
- Álvaro: pero... ¿qué razón ni qué ocho cuartos?..., ¡sabes de sobra que no he vuelto a estar con Bea desde hace días, muchos días!
- Gonzalo: pero pensabas en ella y me decías que ibas a luchar por su amor..., hasta que no te diste cuenta de que pasaba de ti, tenías en mente recuperarla..., y estoy seguro de que si te hubiese perdonado, estarías con ella ahora mismo...
- Álvaro: pero... ¡ya no!
- Gonzalo: y me alegro de que sea sí..., sólo tengo una duda en todo este asunto...
- Álvaro: (frunció el ceño): ¿cuál?
- Gonzalo: ¿por qué te comportas como un cavernícola cuando Isa pasa de ti y no te hace ningún caso?..., ¿por qué no soportas verla rodeada de otros hombres? (quiso saber)
- Álvaro: porque... (tragó saliva con dificultad) ¡porque la amo!

El jefe de publicidad abrió los ojos como platos ante la respuesta de su amigo..., después una sonrisa se dibujó en su cara...

En el bar-cabaret... Rocío y Hugo proseguían besándose..., cuando él entreabrió la boca para sacar su lengua e introducirla en la boca de ella, la joven se percató y se separó un poco de él, nerviosa..., el policía abrió los ojos, preocupado...

- Hugo: ¿qué ocurre, cielo?
- Rocío: Hugo..., tenemos que conversar de algo importante...
- Hugo: dime..., soy todo oídos... (dijo con interés)
- Rocío: he de terminar de subir las sillas sobre las mesas y cerrar..., si me esperas unos minutos, te lo cuento...
- Hugo: ok..., ¡te echo una mano para que acabes antes!
- Rocío: ¡vale!

Los dos jóvenes se pusieron manos a la obra y en cuestión de dos minutos tenían todo el local ordenado..., ella cogió sus pertenencias y, tras cerrar, fueron a la heladería más cercana donde se tomarían el helado que acordaron la noche anterior...

POCOS MINUTOS DESPUÉS...

En la heladería... Rocío pidió una tarrina de mantecado..., Hugo se sorprendió ante este hecho pues a él también le fascinaba ese sabor..., con este acto pudieron darse cuenta de que tenían más cosas en común...; ahora deglutían su helado preferido...

- Hugo: bueno..., exponme eso que me has dicho en el cabaret..., me has dejado muy intrigado...
- Rocío: con una condición...
- Hugo: (frunció el ceño): ¿cuál?
- Rocío: que tú me expliques primero porqué has sufrido por amor...
- Hugo: ok..., empezaré por el inicio..., yo llegué a mis 21 años sin novia..., nunca tuve ninguna prisa en ello..., pero un día apareció ella..., se llamaba Fanny..., tenía mi misma edad y nos conocimos en el supermercado cuando los dos nos disponíamos a coger el mismo paquete de tallarines..., fue como un flechazo..., como sólo quedaba ese paquete, decidimos quedar otro día para comérnoslo juntos..., y así fue como fue nuestra primera cita..., poco a poco nuestras citas eran más frecuentas y el día que cumplíamos un mes por nuestro encuentro casual en el super, le pedí que fuese mi novia y ella accedió..., me sentí muy feliz pues yo la quería..., estuvimos juntos hasta que me enteré, por medio de un amigo, que la había visto en medio de la calle dándole el lote con otro..., la llamé..., quedamos..., le pregunté..., me lo reconoció..., y cortamos..., me derrumbé..., pero gracias a la ayuda de mis colegas salí adelante..., a pesar de que al principio se me hacía duro verla por la calle de la mano de otro y besándose sin ningún tipo de problema..., por ese motivo decidí meterme a policía..., siempre me ha fascinado ese mundillo..., y de eso hace un año y medio que estoy en la comisaría de aquí de Madrid, pues yo soy de Murcia..., y ahora tengo 27 años...
- Rocío: vaya..., lo siento..., perdona si te ha molestado habértelo hecho recordar...
- Hugo: no te preocupes cielo, ¡ya lo tengo más que superado! (sonrió)
- Rocío: (sonriendo): me alegro...
- Hugo: (sonrió) ¡gracias! (pausó) bueno y... ¿tú qué tal?, ¿has tenido algún desamor?
- Rocío: de eso precisamente quería hablarte...
- Hugo: (sorprendido): ¿ah sí?
- Rocío: (asintió): ahá...
- Hugo: pues puedes empezar cuando quieras, soy todo oídos... (sonrió)

CONTINUARÁ...

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