En el bar-cabaret...
- Ladrón: sí..., dámelo..., rápido..., que no tengo mucho tiempo...
- Rocío: (sacándolo de un cajón, próximo a la caja registradora..., alargó la mano –que le temblaba- ofreciéndoselo): ¡a... aquí tienes!
- Ladrón: (estiró con fuerza): ¡muy bien! (introdujo el fajo de billetes en éste) ahora me vas a dar también ese reloj de pulsera que llevas y ese collar que cuelga de tu cuello...
- Rocío: (cubriéndoselo como pudo): no..., esto no..., por favor..., son unos regalos que me hicieron y les tengo mucho cariño...
Alguien llevaba oculto detrás de un pilar dentro del local, pero cercano a la puerta de salida-entrada, desde que el caco había irrumpido en el lugar...
- Ladrón: ¡déjate de gilipolleces y dámelo... YA! (alzó la voz)
El intruso, al ver que la camarera no obedecía sus órdenes, hizo el ademán de caminar hacia donde ella se encontraba para quitárselo a la fuerza, pero la persona encubierta salió de su escondite dando un golpe seco al ladrón en la cabeza con su puño haciendo que la muchacha se cubriera el rostro con las dos manos, asustada...
- XX: ¡que te has creído tú eso..., ya se acabó tu jueguecito..., te esperan muchos años a la sombra! (sacó unas esposas de su chaqueta negra de cuero y esposó al hombre inconsciente..., después cogió el sobre que contenía el dinero –que se encontraba en el suelo- y poniéndose en pie caminó hacia la barra donde se hallaba la camarera..., se preocupó por ella...): ¿estás bien?
En la vivienda del director de Bulevar21...
- Isa: (nerviosa y sorprendida): ¿en... en tu casa?
- Álvaro: sí... (sonrió) pero entra..., no te quedes en el rellano... (ofreciéndole pasar)
- Isa: Álvaro..., no creo que haya sido una buena idea venir...
- Álvaro: (suplicó): por favor...
La bailarina estaba indecisa..., tras un par de segundos, articuló...
- Isa: ok..., pero sólo me quedaré un rato...
- Álvaro: cuando te aclare unas cosas, te podrás marchar..., mejor dicho, te acompañaré a casa...
- Isa: ok...
Los dos ingresaron a la vivienda..., él invitó a ella a tomar asiento en el sofá..., ella obedeció..., él cogió una botella de vino y dos copas..., después se sentó junto a ella..., sirvió en ambas copas ofreciéndole una a la joven, quien la tomó con su mano derecha y, tras el roce de las copas, ambos bebieron...
- Isa: tienes una casa muy bonita, Álvaro...
- Álvaro: gracias...
- Isa: de nada... (pausó)
- Álvaro: (el silencio de ella le extrañó mucho, por lo que decidió retomar de nuevo la conversación...): ¿qué te ocurre, Isa?
- Isa: nada...
- Álvaro: (dejó su copa sobre la mesa..., después cogió la de ella realizando la misma operación..., seguidamente tomó el rostro de ella entre sus dos manos haciendo que ésta le mirase): Isa..., no finjas..., sé que apenas nos conocemos..., pero algo me dice que no eres sincera conmigo..., cuéntame qué te sucede...
La bailarina miró al director de Bulevar 21, nerviosa... él también la visualizaba aguardando una respuesta por parte de ella...
En el bar-cabaret... Rocío se quitó las manos de la cara y alzó la vista encontrándose con la mirada de aquel muchacho la cual le hizo sentir un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo..., nunca había experimentado eso con un chico..., él también notó como su corazón se le revolucionó al observar los lindos ojos de aquella chica..., ¿qué le estaba sucediendo con ella?
- Rocío: sí..., sí..., estoy bien..., gracias...
- Chico: (alargando la mano, entregándole el sobre): esto es tuyo... (sonrió)
- Rocío: (cogiéndolo, le sonrió): gracias...
Sus manos se rozaron durante un instante, poniendo, si cabía, más alterada a la camarera..., ambos sintieron ese contacto, pero enseguida intentaron disimular...
- Rocío: si no llega a ser por ti, no quiero imaginarme qué me habría hecho ese... (señaló al intruso que aún permanecía inconsciente) gracias una vez más..... (guardó silencio para que le dijera su nombre)
- Chico: Hugo..., me llamo Hugo..., y soy policía... (dijo al mismo tiempo que sacaba la placa, que lo acreditaba como agente, de su chaqueta negra de cuero)
- Rocío: ¿policía?
En la casa de Álvaro... él y la bailarina proseguían dialogando...
- Isa: Álvaro..., de verdad..., no me pasa nada...
- Álvaro: (frunció el ceño): ¿por qué tengo la sensación de que me mientes?
- Isa: ok..., tú ganas...
- Álvaro: ¡soy todo oídos!
- Isa: desde que te he visto aparecer en el bar-cabaret, no dejo de preguntarme porqué has vuelto después de haberte marchado..., pero sobretodo porqué me has traído a tu casa...
Aguilar, que no había quitado la vista de Isa desde que empezó, sonrió observándola a los ojos..., ella no pudo evitar ponerse nerviosa ante la intensidad de aquella mirada..., Álvaro le gustaba mucho..., nunca nadie había calado tan hondo en su corazón..., y el hecho de no saber qué iba a suceder, hacía que su corazón se acelerara agitadamente..., Álvaro se aproximó a Isa (ambos estaban sentados en el sofá) y, tras unos segundos contemplándola con detenimiento con aquella sonrisa profident que hacía atacar de los nervios a la muchacha, cogió el rostro de ella con sus dos manos insertándole un dulce beso en los labios..., durante unos segundos, la joven se dejó llevar por lo que sentía por él y correspondió a ese beso, pero después se separó de esos labios que tanto le gusta besar...
- Isa: Álvaro... (intentó que éste le explicara el motivo de ese beso)
- Álvaro: (con los ojos cerrados): dime...
- Isa: no sé a qué ha venido ese beso... (respiró hondo para seguir, aún estaba algo alterada por el beso..., él abrió los ojos..., quería prestar toda la atención en lo que ella le exponía...) soy consciente de lo que pasó entre nosotros, pero de eso ya ha pasado dos semanas..., además he estado convenciéndome durante estos catorce días atrás que tú no me amas..., que tú estás enamorado de tu secretaria Bea..., que habrás estado con ella durante estos días de ausencia..., y que yo no debo amarte...
- Álvaro: (tomó la cara de ella con las dos manos una vez más, clavando sus ojos en los de ella): y... ¿lo has conseguido?, ¿has conseguido olvidarme?
- Isa: (se encontraba tan nerviosa que no replicó..., estaba dejando clara su respuesta..., por mucho que había intentado olvidarle, no lo había logrado..., Álvaro sonrió ante el mutismo de ella): ......
- Álvaro: tu silencio me lo ha dicho todo... (acarició el rostro de ella) Isa...
- Isa: dime...
- Álvaro: voy a besarte otra vez..., después te cogeré entre mis brazos y te llevaré hasta mi habitación donde te haré el amor..., si quieres impedírmelo, hazlo ahora..., después no podrás prohibírmelo... (comenzó a acercarse a los labios de ella..., cuando los tenía a escasos milímetros...)
- Isa: Álvaro......
- Álvaro: ¿me detengo?
- Isa: y... ¿qué pasa con Bea?
- Álvaro: no pienses en ella ahora..., sólo en nosotros..., que estamos aquí y ahora...
- Isa: (poco convencida): pero...
- Álvaro: (colocó su dedo índice sobre los labios de ella): shhh..., sólo déjate llevar...
Sus bocas se unieron como imanes y comenzaron a besarse con ansia…, entreabrieron sus bocas y sus lenguas juguetonas buscaban calmar el deseo de la otra. Álvaro tomó en brazos a Isa y se dirigió hasta su habitación, tumbándola seguidamente sobre la cama…, prosiguieron besándose mientras iban desprendiéndose de sus ropas…, una vez desnudos, Álvaro abrió las piernas de Isa y comenzó a penetrarle con suavidad…, ya dentro de ella, los movimientos fueron en un primer momento lentos y pausados…, las embestidas iban en aumento…, gemían de placer…, seguidamente un escalofrío les recorrió el cuerpo al mismo tiempo…, ambos supieron que se trataba de un orgasmo. Álvaro salió de ella y se colocó a su lado…, ambos –aún algo agitados- se miraron fijamente a los ojos y se sonrieron…, él comenzó a acariciarle el rostro mientras no dejaba de sonreír…, Isa se acercó insertándole un beso –que él correspondió sin reservas-…, después se incorporó en la cama (él también se sentó en ésta) y ella hizo el ademán de abandonar el lecho pero algo la detuvo…
- Álvaro: ¿adónde vas?
- Isa: a casa…, sino Rocío se preocupará…, le he dicho que iba a volver…
- Álvaro: quédate conmigo esta noche…
- Isa: (desconcertada por la petición del joven): pero…
- Álvaro: por favor… (rogó) me gustaría que me hicieses compañía… (tomó la mano de la bailarina y la besó)
- Isa: (sonrió) vale…, ¡me quedo contigo! (le dio un beso en los labios y él lo respondió)
Los dos se tumbaron de nuevo en la cama…, Álvaro la rodeó por la cintura e Isa se abrazó fuertemente a él…, y de este modo se quedaron profundamente dormidos…
En el bar-cabaret “La Noche”…
- Hugo: sí…, policía…, sé que no lo aparento porque voy vestido de paisano…, es una forma de despistar…, pero es cierto… mira… (alargó la mano, con la placa entre sus dedos, para que la joven la alcanzara)
- Rocío: (cogiéndola y observándola con detenimiento): ¡nunca había visto una así, tan de cerca!
- Hugo: y… ¿qué te parece? (sonrió)
- Rocío: ¡impone mucho! (se la devolvió y él la guardó de nuevo en su chaqueta)
Sonrieron los dos…
- Hugo: por cierto…, y… ¿cuál es tu nombre?
- Rocío: uy, perdona, me llamo Rocío… (estiró la mano con la intención de estrechársela…, él se la cogió, estirando de ésta y atrayéndola hacia su cuerpo, dándole un dulce beso en la mejilla, haciendo que la joven se ruborizara…)
- Hugo: (sonriendo): ¡encantado Rocío!
- Rocío: ¡lo mismo te digo, Hugo! (le dio también un beso en una de las mejillas del policía)
- Hugo: ¿me disculpas un momento?
- Rocío: ¡claro!
- Hugo: voy a llamar a un compañero para que se lleve a este tipejo a que lo mire un médico y después a comisaría…
- Rocío: ok…
El muchacho hizo la llamada y, como su compañero se encontraba por allí cerca –pues le tocaba guardia-, no tardó en llegar…, Hugo y Rocío le explicaron todo…, y poco después el policía se llevó al ladrón dejando a solas de nuevo a Hugo y a la camarera…, ella fue la que retomó de nuevo la conversación…
- Rocío: oye Hugo…
- Hugo: (sonrió): ¿sí?
- Rocío: (esa sonrisa alteró mucho a la joven…, ya que él estaba empezando a calar hondo en el corazón de ella) me preguntaba si me aceptarías una copa…, quiero agradecerte que me hayas salvado la vida…
- Hugo: (restó importancia): es mi trabajo, Rocío…; pero… ¡te acepto esa copa! (el joven aún no quería marcharse…, le gustaba mucho la compañía de ella…)
- Rocío: pero tendrá que ser en otro sitio…, aquí ya he hecho caja…
- Hugo: ¡donde tú prefieras y elijas!
- Rocío: vale…, pues espérame un segundo y nos vamos…
- Hugo: ok…
La muchacha entró a la sala de su jefe donde dejó el sobre con el dinero de la caja registradora, en una caja fuerte…, después ingresó en el camerino de Isa donde había dejado su chaqueta y su bolso…, enseguida se reunió con él…, cogió el candado y la llave de un cajón…
- Rocío: ¡ya estoy lista! (poniéndose la chaqueta)
- Hugo: (la ayudó a acabar de meter uno de los brazos en las mangas): ¡cuando quieras!
Ambos se dirigieron a la puerta de entrada-salida…, Rocío agachó la persiana –con la ayuda de él-…, después colocó el candado y seguidamente introdujo la llave en la cerradura, cerrando…
Hugo ofreció el bracillo a Rocío, quien se lo tomó…, se sonrieron con una complicidad indescriptible –como si se conocieran de toda la vida- y se fueron hacia el coche de él para después encaminarse a un pub y tomar esa copa…
AL DÍA SIGUIENTE… ERA MARTES… EL RELOJ MARCABA LAS 08:30 DE LA MAÑANA…
CONTINUARÁ…
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