sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 26

En la calle… Gonzalo estaba fuera de su coche, apoyado, esperando a que saliese Sandri…, de pronto alguien se le acercó por detrás, tapándole los ojos…

- XX: ¿quién soy?
- Gonzalo: (nervioso…, acarició las manos que le cubrían los ojos…, después articuló…): ¡Sandriii, eres tú! (sonriendo)
- Sandri: (dejando en libertad los ojos de él): ¿cómo has sabido que era yo? (sonrió)
- Gonzalo: (sonrió): porque esas manos tan suaves y delicadas son inconfundibles para mí…
- Sandri: ¡gracias! (sonrió)
- Gonzalo: por cierto…, ¿no me dijiste que vivías ahí? (señaló el portal)
- Sandri: sí…, es que he ido a la farmacia que hay al volver la esquina para comprarme aspirinas…
- Gonzalo: ¿te encuentras bien?
- Sandri: sí, son los dolores típicos que tengo cada 28 días… (sonrió)
- Gonzalo: si quieres posponemos las copas para otro día…
- Sandri: no…, no te preocupes…, cuando llegue a casa me tomaré una y podré dormir bien…
- Gonzalo: (poco convencido): ¿segura?
- Sandri: sí…, sí…, tomaré menos copas y listo…
- Gonzalo: ok…, pues… ¡vámonos!

El jefe de publicidad abrió la puerta de su auto a la jefa de personal y, una vez ésta entró, la cerró…, después él fue a su parte y, tras sentarse y cerrar la puerta, arrancó el turismo hacia la cafetería a la que fueron la vez anterior…


En el hogar de los Pérez… en ese instante, el timbre sonó…

- Bea: ¡yo voy!
- Carmelo: será Santi, que ha olido la cena y se apuntará para degustarla… (sonrió)
- Carol: (sonrió): ¡seguro!

La muchacha giró el pomo, abriendo de eso modo la puerta, y se encontró con…

- Bea: Álvaro…
- Álvaro: (sonrió): ¡hola Bea!
- Bea: ¿qué haces aquí?... ¿ha ocurrido algo en Bulevar?
- Álvaro: no…, no…, tranquila…
- Bea: ¿entonces…?
- Álvaro: venía a invitarte a cenar…
- Bea: Álvaro…, ya lo hemos hablado esta mañana…, no voy a ir contigo a ningún sitio…
- Álvaro: pero… ¿por qué?
- Bea: ¡porque tú y yo no somos nada!
- Álvaro: pero hasta hace poco sí… ¡te recuerdo que fuiste tú la que lo dejaste conmigo!..., si hubiese sido por mi parte……
- Bea: (interrumpiéndole, alzó mucho la voz): ¡BASTA YA!
- Álvaro: (impactado por el chillido de ella): Bea…
- Bea: Álvaro…, deja de fingir…, lo sé…, ¡lo sé todo!
- Álvaro: (desconcertado): no sé a qué te refieres…
- Bea: ¡a que he descubierto de que nunca has estado enamorado de mí y que jugaste a conquistarme para que permaneciera al frente de la empresa fantasma!

Carmelo, que no había quitado el oído de la entrada de la casa, al oír tales palabras de su hija, caminó hacia la entrada del hogar muy cabreado…; Álvaro, por su parte, abrió los ojos como platos ante la respuesta de la chica…


En la vivienda de Mar… ella y Anabel acababan con los canapés…, la primera notó que algo le pasaba a la segunda, estaba demasiado callada…

- Mar: ¿qué te ocurre, amiga?
- Anabel: nada…, no te preocupes guapa…
- Mar: reina…, somos amigas…
- Anabel: lo sé, pero no quiero agobiarte con mis cosas…
- Mar: no me agobias con tus cosas… (pausó) ¿has vuelto a discutir con Nacho?
- Anabel: no…
- Mar: ¿entonces…?
- Anabel: es por Bea…
- Mar: cuéntame…, ¿qué ha hecho ella ahora?

Anabel explicó a Mar cuando la secretaria interrumpió el beso que se estaba dando con Nacho…, también que se dejó el contrato en su casa…, Anabel dejó entrever que para ella era una excusa que había puesto Bea para que Nacho fuese a su casa y estar a solas con él…, cuando Anabel terminó su relato, Mar intervino…

- Mar: ¡vaya con la Bea! (pausó) ¡que se hubiese subido ella mientras a su despacho y haberos dejado besaros tranquilamente!
- Anabel: ¿dejarnos tranquilos? (negó con la cabeza) ¡ella lo que está es celosa!
- Mar: (sin comprender nada): ¿celosa?... ¿de qué o de quién?
- Anabel: ¡de mí! (pausó) ¿recuerdas que te nombré que creía que a Bea le gusta Nacho?
- Mar: sí…
- Anabel: pues ahora no lo creo… ¡sino que estoy completamente segura!
- Mar: bueno…, tú tranquila…, Nacho te quiere a ti…, ella no tiene nada que hacer con él…
- Anabel: ojalá pudiera estar tan segura como tú…
- Mar: ¿es que no confías en mi primo?
- Anabel: sí…, claro que confío en él…, lo que sucede es que cada vez que le saco el tema se pone de parte de ella…, e incluso noto que se pone nervioso…
- Mar: tú sigue observando el comportamiento de Nacho y si ves que no te gusta algo de lo que hace, háblalo con él directamente…, no te lo calles para ti que será peor…
- Anabel: sí…, eso haré…, ¡gracias amiga! (sonrió)
- Mar: (sonrió): ¡de nada, mi niña! (se abrazaron fuertemente)

Alguien entró a la cocina…

- Sel: uy…, perdón…, ¡he interrumpido!... ¡salgo fuera!
- Mar y Anabel: (se separaron…, sonriendo miraron a Sel…, le respondieron): no…, tranquila…
- Sel: ok… (sonrió) sólo venía para preguntar si faltaba por sacar algo más…, es que los chicos comienzan a impacientarse…
- Mar: sólo estos canapés que Anabel y yo hemos terminado…
- Sel: ¿los que están en estas tres bandejas? (indicó con el dedo índice)
- Mar: sí…, ala…, andando chicas…, ¡vayamos a cenar!

Cada una cogió una bandeja y anduvieron hacia el salón…


En el hogar de los Pérez… Álvaro aún no se había manifestado al respecto…, sólo le venía una pregunta a su mente una y otra vez: “¿cómo se habría enterado de todo?”. Carmelo llegó hasta donde se hallaban los dos…, sus ojos expresaban rabia…, indignación…, malestar…, pero sobretodo decepción…

- Carmelo: ¡lárgate…, lárgate de aquí miserable! (alzó la voz)
- Álvaro: (por fin reaccionó): todo tiene una explicación…
- Bea: papá…, cálmate…, que te va a dar algo…
- Carmelo: ¿es que no me has oído?... ¡márchate de aquí si no quieres que te eche yo mismo, pero a patadas!
- Álvaro: Carmelo…, escucha…
- Carmelo: ¡no quiero oír ninguna mentira más!... ¡fuera!
- Álvaro: Bea…, óyeme…, al principio sí que era un engaño…, pero ahora no…, ¡yo te amo!
- Bea: demasiado tarde porque… ¡yo ya no siento amor por ti! (se cruzó de brazos y se volteó…, dando la espalda a Álvaro…)
- Carmelo: (empujó al director y lo sacó fuera…, después dio un portazo…, luego miró a su hija –que se había girado otra vez hacia su padre-, enfadado…)
- Bea: papá…
- Carmelo: no Bea…, ahora no quiero conversar contigo…

Carol y Nacho fueron al encuentro de padre e hija…, Carmelo se quitó el delantal, tirándolo al suelo…, cogió el pomo saliendo de la casa…, Carol se fue tras él dejando a solas a Bea y Nacho…, la protagonista comenzó a llorar amargamente…, el abogado se aproximó y rodeándola por la cintura la atrajo hacia su cuerpo y la estrechó entre sus brazos…, Bea se aferró a ese achuchón con mucha intensidad…


En la calle… en el coche de Álvaro… el joven conducía…, iba muy triste…, recordaba las palabras duras de Bea y Carmelo…, estaba claro que su secretaria nunca más estaría entre sus brazos…, se lamentó de su mala suerte…, seguía conduciendo con esos pensamientos en su mente y sin rumbo fijo…, tras unos minutos, espabiló…, percatándose de que estaba en la puerta del bar-cavaret “La Noche”…, bajó del turismo…, cogió la manivela de la puerta…, vaciló durante unos segundos en si entraba o no…, finalmente abrió e ingresó en éste. Una vez en el interior del bar, miró hacia el escenario, en el que se estaba dando un espectáculo, para ver si era Isa…, al comprobar que no era, se acercó a la barra…

- Álvaro: ¡hola Rocío! (cabizbajo)
- Rocío: (sonriendo): ¡hola Álvaro!, ¿qué quieres……?
- Álvaro: (interrumpiéndola): ¿está Isa?
- Rocío: sí…, en su camerino…
- Álvaro: ¿es que hoy no actúa? (quiso saber)
- Rocío: sí…, dentro de una hora…
- Álvaro: ¿podrías anunciarle que estoy aquí y que me urge platicar con ella?
- Rocío: sí…, aguarda un momento…
- Álvaro: ok…

TRAS UNOS LARGOS SEGUNDOS…

- Rocío: Álvaro…
- Álvaro: dime…
- Rocío: me ha pedido que te indique su camerino…, te espera allí… (señaló)
- Álvaro: ok…, gracias…
- Rocío: ¡de nada!

El joven caminó hacia el lugar indicado…, una vez estuvo frente a la puerta, agarró la manivela e irrumpió…, cuando se ubicó dentro, vio un pestillo que lo cerró y comenzó a caminar por el interior del camerino…, observaba con atención todo lo que había allí: perchas llenas de ropa, un biombo, un taburete,… y al fondo un espejo muy grande frente a una mesa y una silla…

- Álvaro: ¿Isa? (mirando hacia todos los lados)

De pronto, la bailarina salió del interior de una habitación abriendo la puerta…, Álvaro se quedó contemplándola mientras salía…, la joven –al verlo allí- sonrió:

- Isa: ¡hola Álvaro!

El director de Bulevar21 corrió hasta ella…, una vez la tuvo delante, la rodeó por la cintura y la besó en los labios con mucha ansia…


En la cafetería… Sandri y Gonzalo conversaban muy animadamente…, se contaron muchas anécdotas y experiencias de sus vidas…, también se mencionaron sus gustos…, ahí fue donde comprobaron que tenían muchas cosas en común…, y eso les unió más…, estaban encantados con el otro…, sin duda estaban hecho el uno para el otro…, pero… ¿se atreverían a iniciar una relación amorosa? De momento no tenían ninguna prisa en ello…, en el fondo de sus corazones sentían que eso sólo era cuestión de tiempo…, por eso no querían precipitarse…, preferían seguir disfrutando de la compañía del otro…, lo demás vendría por sí solo. Gonzalo no cabía en sí del gozo…, por fin podía estar con una mujer charlando animadamente sin pensar en llevársela a la cama y después “si te he visto no me acuerdo”…, la jefa de personal le proporcionaba cosas que nunca había experimentado con una mujer: calma, paz, tranquilidad,… Sandri, por su parte, cada segundo que pasaba al lado del jefe de publicidad, se convencía de que lo que le había advertido Bea no era como su amiga le aconsejó…, parecía como si cada una conociera a un “Gonzalo”…

CONTINUARÁ…

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