sábado, 10 de enero de 2009

CAPITULO 43

En Bulevar21… en el despacho de Nacho…

- Bea: Nacho…, espera… (dijo con voz tenue)
- Nacho: (aún molesto): ¿qué? (girándose hacia ella)
- Bea: perdona…, perdóname…, no he debido decirte eso…, sé que Anabel y tú os queríais…, y yo no soy nadie en tu vida para negarte tu idea de que luches por conservar su amistad…
- Nacho: y aunque lo fuésemos, no tendrías derecho a impedírmelo…
- Bea: lo siento…, pero es que yo no deseo que sufras…, quiero que seas feliz…
- Nacho: agradezco tu preocupación, pero te aseguro que es muy importante para mí que Anabel y yo no acabemos mal y seamos amigos…
- Bea: lo sé…, y espero que lo consigas… (caminó hasta él cogiéndole una mano)
- Nacho: (miró cómo la muchacha tomaba su mano, después se soltó y le dio un abrazo): gracias Beatriz…
- Bea: (correspondiéndole): ¡de nada!

CUARENTA Y CINCO MINUTOS DESPUÉS…

En el bar-cabaret… Isa había terminado de actuar hacía un rato…, en ese momento atendía a sus incondicionales…, Alexis sonreía viendo cómo admiraban a esa mujer…, y no era para menos, pues la bailarina era una mujer sencilla, simpática, agradable, sincera, buena gente y muy bella…, él mismo estaba loquito por sus huesos…, por lo que decidió esperar a que la muchacha se librara un poco de éstos para platicar con ella con más calma y agradecerle el baile, pues le había fascinado cada uno de los movimientos que empleó.

Isa, por fin, pudo despedirse de sus incondicionales…, éstos se despidieron de ella con dos besos en la mejilla hasta la noche siguiente…, una vez los varones salieron del local, la joven caminó hacia la mesa en la que se encontraba el empresario griego, sentándose al lado de él…

- Isa: (sonriente): ¡hola Alexis!
- Alexis: (sonrió): ¡hola preciosa! (se aproximó a ella dándole un sonoro beso en el cuello de ella haciendo que ésta se estremeciera)
- Isa: ¿te ha gustado la actuación?
- Alexis: muchísimo…, no he perdido detalle ni un segundo…, gracias por habérmelo dedicado…, me siento muy halagado y afortunado… (le acarició la mejilla)
- Isa: ha sido uno de bienvenida..., por tu regreso a España… (sonrió)

Alguien desde la lejanía observaba el cariño que Isa tenía a ese hombre, por lo que decidió caminar hasta la barra…, tenía que averiguar todo sobre ese varón…, una vez llegó, pronunció…

- XX: ¿quién es ese que está con Isa, Rocío?
- Rocío: (volteándose hacia la barra porque estaba de espaldas a ésta mezclando dos bebidas para hacer un licor…, abrió los ojos asombrada, al comprobar quien requería su atención…): Ál… Álvaro…

En el Restaurante… Anabel y Albert terminaban de cenar…, ella le puso al tanto de su vida…, ahora era el turno de él…

- Anabel: bueno…, cuéntame tú…, ¿qué haces por Madrid?..., ¿estás de vacaciones?
- Albert: (negó con la cabeza, sonriendo): ¡más quisiera estar de vacaciones!
- Anabel: (sin comprender nada): ¿entonces…?
- Albert: ¿recuerdas que cuando vivía en Barcelona te decía siempre que necesitaba un cambio de aires y dar un cambio radical a mi vida?
- Anabel: (asintió): sí…
- Albert: pues es lo que he hecho…, me preparé oposiciones para policía local…, las primeras que realicé fueron para Valencia, pero no conseguí plaza, a pesar de que aprobé con buena nota…, así que me tocó ir de sustituciones con la bolsa de trabajo que hicieron para los que aprobamos a Sevilla, después a Málaga y, por último, a Leganés…, estando en Leganés me enteré que convocaban 2000 plazas para Madrid capital y, tras estudiar largos meses, me presenté y conseguí mucha nota junto con la experiencia que llevaba a mis espaldas y… ¡aquí estoy! (sonrió) ¿qué te parece?
- Anabel: ¡vaya cambio más radical le has dado a tu vida! (sorprendida)
- Albert: ¡y tanto! (sonrió) de médico a policía…
- Anabel: por eso lo digo… (pausó) y…¿eres feliz?
- Albert: ¡mucho…, es lo que necesitaba!
- Anabel: demasiadas emociones fuertes, ¿no?... ¡uffffff!
- Albert: (sonrió): un poco…
- Anabel: y… ¿cómo reaccionaron tus padres cuando se lo comentaste?
- Albert: mi padre muy bien, me animó y apoyó en todo momento…, pero mi madre… (sonrió) imagínate…, con lo sufridora que es ella…
- Anabel: por eso te lo pregunto…, menudo disgusto se llevaría la pobre…
- Albert: pero bueno, ya está comenzando a hacerse a la idea…, como me ve feliz, parece que se encuentra más relajada…
- Anabel: me alegro un montón, de corazón te lo digo…, porque sé que querías que tu vida cambiase y diese un giro y… ¡lo ha dado! (sonrió)
- Albert: (sonriendo): ¡gracias Anabel! (se abrazaron)

Estuvieron así unos segundos…, entre ellos siempre hubo muy buen feeling y entendimiento (como le expresó Nacho a ella aquella mañana) es por eso que surgieron equívocos de que podrían ser algo más que amigos…, pero ella siempre lo vio como un gran amigo…, como un hermano…, pues ninguno de los dos tenía hermanos…; Albert, en cambio, estuvo enamorado de ella tiempo atrás…, pero al ver que Anabel inició una relación con Nacho, él se hizo una novia llamada Judith…, además los padres de ambos en varias ocasiones intentaron juntarlos, cuando Anabel estaba con Nacho, pero ella estaba enamoradísima del abogado y a Albert siempre lo vio con un gran amigo, pero nada más.

- Anabel: bueno… y… ¿cómo se lo ha tomado Judith que seas policía? (separándose de él)
- Albert: lo dejamos antes de que me presentara a mis primeras oposiciones, a pesar de que ella animó a que luchara por conseguirlo…
- Anabel: vaya…, lo siento…
- Albert: no te preocupes…, afortunadamente encontró a un gran hombre llamado Roberto, que la quiere de verdad con el que se casó hace casi dos años…
- Anabel: me alegro por ella, pues era muy buena chica…
- Albert: sí…, ya lo creo que sí…
- Anabel: y ahora… ¿estás con alguien?
- Albert: no…, pero tampoco es algo que me preocupe…, el tiempo dirá…
- Anabel: tienes razón… (pausó) por cierto…
- Albert: dime…
- Anabel: ¿cómo te has enterado de que se casa Mar, la prima de Nacho?

En el bar-cabaret…

- Álvaro: hola Rocío…, perdona si te he asustado…
- Rocío: no…, no ha sido nada…
- Álvaro: y bien…, ¿quién es ese al que se ha acercado Isa?
- Rocío: es un cliente muy asiduo al cabaret que si acude aquí es sólo con el propósito de ver a Isa y estar con ella…
- Álvaro: (ese comentario le hizo hervirle la sangre, haciendo que se enrabiara más de lo que ya estaba): pues… ¡es la primera vez que le veo aquí!
- Rocío: es que se fue un tiempo por trabajo, pero ha vuelto…
- Álvaro: ¿ha vuelto?... ¿a qué? (sin dejar de quitar la vista de la bailarina y el varón)
- Rocío: supongo que para estar con Isa…

Un poco más adentro del local, Isa y Alexis seguían dialogando…

- Alexis: ¿recuerdas que cuando me marché te anuncié que cuando volviera te diría algo importante?
- Isa: (tragó saliva, nerviosa): sí…
- Alexis: pues me gustaría hacértelo saber ahora…
- Isa: (sorprendida): ¿ahora?
- Alexis: sí…, ¿te viene bien o tienes que volver a actuar?
- Isa: (negó con la cabeza): no…, por hoy ya he terminado…
- Alexis: entonces… ¿dónde podemos conversar con calma y detenimiento sin que nadie nos moleste?..., ¿en tu camerino? (sugirió)
- Isa: mejor vamos a un pub que hay próximo de aquí…, en esta misma calle… (pausó) ahora vamos a la barra…, le pides a Rocío una copa…, invito yo…, mientras yo voy a cambiarme…, luego nos iremos juntos y platicamos…
- Alexis: ok…, pero espera un segundo… (metió la mano en el bolsillo y sacó una caja): ¡esto es para ti!
- Isa: (señalándose a sí misma): ¿para mí?
- Alexis: sí…, vamos…, cógelo…
- Isa: (abriendo la caja): ¿un collar?..., ¡qué bonito es, Alexis!..., ¡me encanta! (le besó en la mejilla)
- Alexis: me alegro que te guste…, ven…, voy a ponértelo…

Se pusieron de pie y el joven le puso el collar en el cuello a ella…, después se encaminaron a la barra, entre risas…, Álvaro les visualizaba desde ésta, muy serio y alterado…, no podía soportar que la bailarina hiciese tanto caso a ese cliente muy asiduo al cabaret y que le había regalado un collar. Isa se percató de la presencia de Aguilar cuando estuvo delante de la barra junto a Alexis…, su semblante se tornó serio y desconfiado…, aunque en su interior se estaba produciendo un cosquilleo que le recorría todo el cuerpo…, pero intentó mostrar indiferencia y hacer como si no lo conociese. A Álvaro le dolió profundamente el comportamiento de ella, por lo que decidió dar unos pasos para ponerse delante de éstos…

- Álvaro: ¡hola Isa!

En ese momento ella y Alexis, que estaban muy juntitos hablando entre susurros y riéndose, miraron a Álvaro…, el empresario se puso serio y la bailarina ni se inmutó…

- Isa: hola…
- Álvaro: ¿tienes un minuto?
- Isa: no…, ¿es que no ves que estoy ocupada?
- Álvaro: ¡acabaré enseguida!
- Isa: Álvaro…, te he dicho que no…
- Alexis: (molesto): oye tío…, ¿estás sordo o qué?
- Álvaro: mira tío, a mí no me tienes que mandar nada…, al igual que tú puedes estar con ella e invitarle a una copa, yo también…, los dos somos incondicionales suyos…, así que deja un poco para los demás y no la acapares todo el rato…
- Alexis: pero es que resulta que ella te ha dicho que no quiere ir contigo…
- Álvaro: eso lo veremos…, ¡vamos! (cogió el brazo de la bailarina y tiró de ella para que le acompañase)
- Isa: (intentando zafarse): Álvaro…, Álvaro suéltame…, me estás haciendo daño…
- Alexis: (enfadado, pues no iba a permitir que ese tal “Álvaro” dañara a su adorada bailarina): ¡déjala en paz de una vez si no quieres que…!
- Isa: (interrumpiéndole): no te preocupes Alexis…, yo me encargo de él…, enseguida vengo.
- Alexis: (poco convencido): ¿segura?
- Isa: sí…, sí…
- Alexis: ok…

Y, de ese modo, ambos se fueron hacia el baño…, Álvaro, que aún la tenía agarrada, se dirigía hacia los baños…

- Isa: (enojada): ¡Álvaro…, Álvaro suéltame ya…, que no me voy a escapar…, y no soy una niña chica!

El joven se volteó hacia ella y comprendió que su comportamiento no había sido el adecuado…, lo único que iba a conseguir tratándola así era su desprecio…, por eso decidió soltarla…, después pronunció…

- Álvaro: ¡entremos al baño de mujeres!

Enseguida llegaron a éste y, tras dejar pasar primero a la joven, después irrumpió él…

- Isa: (cruzándose de brazos, aún cabreada): bueno…, tienes cinco minutos…, ni uno más…, así que ya puedes ir directamente al grano…, ¡sin rodeos!

En Bulevar21… en el despacho de Nacho…, él y Bea ya tenían bastante adelantado el nuevo contrato para Marco Gazzi, por lo que la muchacha se ausentó un momento mientras el abogado acababa de encajar unas cláusulas. Tras unos segundos, ella regresó con una radio entre sus manos…, Nacho no se enteró de ese detalle porque tenía la vista puesta en los papeles que había puesto sobre la mesa. De pronto, ella hizo que él le prestase un poco de atención…

- Bea: Nacho… (dijo mientras colocaba el aparato reproductor sobre la mesa y lo encendía)
- Nacho: (alzó la vista): dime Beatriz… (visualizando la radio) oye…, ¿y esta radio?..., ¿de dónde la sacaste? (sonriendo)
- Bea: de mi despacho… (sonrió) es que antes de que yo trabajase allí, era un trastero de cosas…, pero cuando entré en Bulevar, se la dejaron olvidada allí y, de cuando en cuando, me la pongo para descargar tensiones…
- Nacho: (sonrió): ¡muy buena idea!..., ¡algún día te la pediré prestada!
- Bea: ¡cuando quieras! (sonreía) es por eso que la he traído ahora…, vamos a escuchar un poco de música mientras hacemos un descanso…
- Nacho: ok…

La secretaria comenzó a sintonizar alguna emisora…, en ese instante encontró una…, se podía escuchar al locutor anunciar: “vamos ahora con este vals, un baile muy apropiado para una boda…, así que si tienen alguna reciente, ahora es el momento de que se animen y se dejen llevar por este maravilloso vals titulado El Danubio Azul…”

- Nacho: (poniéndose en pie): ¿bailas? (estiró la mano para que Bea se la cogiera y se animara a bailar con él)
- Bea: uy Nacho, yo soy muy mala bailarina, soy un pato mareado…
- Nacho: no te preocupes por eso, yo te enseño…, además tengo que practicar para la boda de mi prima Mar que es el sábado que viene…, es por eso que si no bailas conmigo ahora, no podré practicar…, y tú no querrás que haga la risa delante de todo el mundo…, ¿verdad? (sonrió)
- Bea: (agarró con fuerza la mano del abogado, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios por el comentario de él): no…, por supuesto que no…, ¡bailemos!

Ambos se pusieron a bailar y Bea, aunque en un principio no daba pie con bola haciendo que Nacho se riera cariñosamente de ella, después empezó a coger el truquillo gracias al gran profesor de baile que tenía…, la música hizo mella en ellos hasta tal punto que los dos no dejaban de contemplarse a los ojos…, poco a poco Bea comenzó a aproximarse a la boca del abogado, con la intención de besarle…

CONTINUARÁ…

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