En la casa de Isa… justo cuando echó a andar para irse a su habitación a dormir, el timbre sonó…, pensó que tal vez sería Alexis, al que se le quedó algo por decirle…, se volteó, dando dos pasos al frente, abriendo la puerta encontrándose con… ¡Álvaro! Isa se sorprendió al verle, más que nada porque él no sabía el piso dónde ella vivía…, ¿cómo lo había descubierto?..., en vez de intentar entablar una mínima conversación con él, prefirió quedarse muda, mirándole… Álvaro, por su parte, que estaba apoyado en el quicio de la puerta, le dijo en voz baja…
- Álvaro: hola…
- Isa: ¿qué haces aquí? (exigió saber)
- Álvaro: he venido porque necesitaba verte…
- Isa: ya es tarde…, me iba a dormir ya…
Él pasó adentro de la vivienda, sin que ella le diera permiso a pasar, haciendo caso omiso a lo que Isa le había anunciado y dejando a ésta sorprendida por su comportamiento..., entonces la bailarina cerró la puerta, se giró y se dio cuenta de que le tenía detrás…, le miró…, Álvaro la observaba también…, y es cuando ella notó algo raro en los ojos del director de Bulevar21...
- Isa: ¿te pasa algo?
Álvaro asintió con la cabeza, sin articular palabra…, su gesto extrañó más a Isa, quien caminó hacia el salón…, cogió una botella de agua que había sobre la mesa y se sirvió una vaso de agua…, él la siguió con la mirada, todo el tiempo callado, y ella se dio cuenta…, así que cuando terminó de beber, le dijo…
- Isa: ¿por qué me miras así?
Entonces él se aproximó hasta donde estaba ella, quitándole el vaso de las manos y soltándolo en la mesa…, se acercó lentamente a su boca, pero ella le vio venir y se apartó…, Álvaro con un gesto mezcla de tristeza y decepción, la contempló y preguntó…
- Álvaro: ¿ya no te gustan mis besos?
La bailarina se puso un poco nerviosa, porque en realidad no le gustaban, le encantaban…
- Isa: ¿a qué viene esa pregunta?
- Álvaro: a que me estás evitando…
- Isa: (se enfadó un poco ante la afirmación de él): ¿sabes lo que pasa?
- Álvaro: no…, no lo sé…, y me encantaría saberlo…, ¡porque a mí me siguen gustando tus besos tanto como el primero! (respondió alzando un poco la voz)
Isa se emocionó un poco al oírle, pero lo disimuló, girándose y dándole la espalda…, Álvaro se incomodó…, se acercó hasta ella, levantando una mano con la intención de tocarla, pero se detuvo porque ésta habló…
- Isa: lo que pasa es que yo no tengo ninguna obligación de besarte cuando a ti te venga en gana…
El joven se quedó pasmado…, no se esperaba esa respuesta…, pero aún tuvo las fuerzas necesarias para contestarla…
- Álvaro: claro…, lo que pasa es que ahora son otros labios los que tienen el derecho a besarte…, ¿no es así?
- Isa: (se volteó mirándole otra vez, enfadada): ¿de dónde sacas eso?..., ¿acaso me has estado espiando? (alzó la voz)
Él se mordió los labios…, aguantando las ganas de explotar de rabia…, por lo que respiró profundamente para relajarse…, entonces con voz más tenue dijo…
- Álvaro: tenía algo muy importante que comunicarte…
- Isa: Álvaro…, mejor no digas nada…, es tarde…, véte…, por favor…
- Álvaro: (insistió): no…, no me voy sin que lo sepas…
Ella suspiró, apoyándose en la pared y cruzándose de brazos para oír lo que él tenía que exponerle…, clavó sus ojos en los de él y dijo…
- Isa: está bien, dímelo…
Álvaro no pudo evitar mostrarse más relajado…, la bailarina iba a escucharle…, así que no podía desaprovechar la oportunidad de confesarle lo que sentía…, dio unos pasos más hasta ella y se detuvo, frotándose las manos y agachando la cabeza…
- Álvaro: Isa……… estoy loco por ti…
La joven se quedó perpleja…, una fiesta de emociones la invadían por dentro…, él levantó la mirada para ver la respuesta de ella en sus ojos…, ella intentó controlarse…, él prosiguió con su declaración de amor…
- Álvaro: me he enamorado de ti…, además te amo…, te amo con todas mis fuerzas…
La bailarina se quedó sin voz…, él se dio cuenta de que se encontraba afectada…, así que tomó las manos de ella suavemente, acercándose más a ésta…
- Álvaro: ya lo sabes…, ahora sólo me queda saber lo que sientes tú…, porque lo que siento yo, lo tengo clarísimo…
Ambos se quedaron contemplándose el uno al otro…, él aprovechó para acercarse más…, metió una de sus manos tras la nuca de ella y la besó en la boca…, el beso comenzó sumamente lento, pero se fue intensificando a medida que los dos se correspondían. Después de unos largos segundos, Álvaro se separó sólo unos milímetros…, ella se quedó con los ojos cerrados, sintiendo aún la sensación del beso…, él sonrió levemente, apoyando su frente en la de ella y susurró…
- Álvaro: no tengo dudas…, me amas tanto como yo a ti…
- Isa: (abrió los ojos…, sonriéndole): …………………………
- Álvaro: vamos a mi casa…, dejémonos llevar por esto que sentimos…, no puedo dejar de pensar en ti desde que estuvimos juntos por primera vez en tu camerino…, a pesar de que salí corriendo, que me comporté muy mal contigo, nuestro encuentro ha estado presente en mi mente cada día y noche…, desde ese momento no he estado con ninguna otra mujer…, ni siquiera con Bea…, porque fue tanto lo que sentí estando contigo que……
- Isa: (le tapó la boca con su dedo índice para que guardase silencio…, después le dio un suave beso que él correspondió…, entonces ella se separó y respondió): ¡vámonos a tu casa!
Aguilar no podía creer lo que oía…, una sonrisa se dibujó en sus labios…, cogió la mano de ella…, ella la de él…, entrelazaron los dedos…, y de ese modo pusieron rumbo al hogar del director de Bulevar21. Una vez allí, la pasión y el deseo se apoderó de ellos e hicieron el amor por tercera vez…, pero ésta vez fue diferente, ambos ya sabían lo que uno significaba para el otro…
AL DÍA SIGUIENTE… ERA DOMINGO… EL RELOJ MARCABA LAS 10 DE LA MAÑANA…
En la vivienda de Álvaro… él se levantó media hora antes para preparar un suculento desayuno para Isa y él mismo…, ahora mismo estaba colocando las bandejas llenas de comida sobre la mesa…, en ese momento, la bailarina salía del baño, se había dado una ducha…, se quedó sorprendida al ver tanta cosa rica sobre la mesa…, caminó hacia él y rodeándole la cintura por detrás, le dio un sonoro beso en el cuello, haciendo que éste se estremeciera…
- Isa: (sonriendo): buenos días, cariño… (aún lo tenía cogido)
- Álvaro: (sonrió): buenos días, mi amor… (acariciándole los brazos) ¿cómo has dormido? (girándose para mirarla)
- Isa: (sonriendo): ¡divinamente! (se besaron)
- Álvaro: me alegro…, ahora nos toca alimentarnos bien después del desgaste de anoche… (sonrió)
- Isa: ¿has preparado tú todo? (señaló la mesa y todo lo que había sobre ésta)
- Álvaro: sí…, ¡para ti!
- Isa: ¡eres un amor!
- Álvaro: (bromeando): lo sé…
Ambos sonrieron y se dieron otro suave beso…
- Álvaro: bueno…, tomemos asiento…
- Isa: ¡vamos!
Caminaron hacia la mesa…, él muy caballerosamente apartó la silla, para que ella se sentara, y después la arrimó a la mesa…, luego cogió su móvil, que tenía sobre la encimera, y se sentó enfrente de ella…
- Álvaro: mi amor…
- Isa: dime cariño…
- Álvaro: tienes que darme tu número de móvil..., para enviarte sms y llamarte cuando te eche de menos… (sonrió enamorado)
- Isa: claro…, anota…, lo que ocurre es que el mío lo tengo en casa…, no me lo llevo al trabajo…, no podré apuntarme el tuyo…
- Álvaro: no te apures por eso…, ahora te mandaré un sms diciéndote que soy yo y, cuando llegues a tu casa, te archivas el número… (sonriendo)
- Isa: (sonrió): ok…
- Álvaro: bueno…, ¡díctame!
- Isa: vale…, 652.23.24.25…
- Álvaro: (tecleando): ¡te tengo!
Sonrieron los dos…
- Álvaro: voy a escribirte un sms…, ¡espero que me respondas en cuanto lo leas! (sonrió)
- Isa: (sonrió): ¡por supuesto!
Tras unos segundos…
- Álvaro: ¡listo! (sonrió) bueno, empecemos a desayunar, que sino se enfriará lo que he preparado…
Y comenzaron a deglutir…
En la casa de Isa y Rocío… la segunda aún dormía…, la noche anterior se acostó bastante tarde trabajando en el cabaret…, de pronto sonó el timbre…, ella se despertó sobresaltada…, se puso una bata, arreglándose un poco el pelo, y se dirigió hacia la entrada…, cogió el pomo, encontrándose con…
- Rocío: (con cara de sueño): hola…
- Eduardo: buenos días Rocío…, perdona por haberte despertado…
- Rocío: nada…, no te preocupes…, ¿quieres algo?
- Eduardo: sí…, hablar con Isa…, ¿puedes llamarla?..., me urge platicar con ella…
- Rocío: ok…, espera…, entra al salón…, voy a avisarla…
- Eduardo: gracias…
La camarera picó a la puerta de la habitación de su amiga…
- Rocío: xoxi…, despierta…, Eduardo está aquí…, quiere conversar contigo…
Tras no obtener respuesta…
- Rocío: ¿xoxi?..., ¿estás bien?
El silencio seguía haciendo acto de presencia…, por lo que la joven, preocupada por su amiga, abrió la puerta y se asomó…
- Rocío: ¿xoxi? (frunció el ceño, percatándose de que la bailarina no había pasado la noche en casa…, “¿qué le podría haber ocurrido?”…, ella sólo vio que la noche anterior la bailarina salió del cabaret con Alexis…, “¿estaría con él?”…, eso no podía comunicárselo a su jefe…, cerró la puerta y fue al salón donde estaba Eduardo…, éste se puso en pie al ver llegar a la camarera…)
- Eduardo: ¿sale ya? (quiso saber)
La joven miró a su superior nerviosa…, él también la observaba esperando una respuesta…
En el hogar de Nacho… el abogado se arreglaba…, acababa de darse una ducha…, pues había ido al parque a dar una vuelta en bici para relajarse y despejarse…, de pronto le vino una idea a la cabeza…
- Nacho: voy a llamar a Anabel para invitarla a desayunar…, tengo que comentarle que quiero que, al menos, seamos amigos…, que necesito su amistad y no deseo estar peleado con ella… (se sentó en la cama, cogiendo el móvil –que lo tenía sobre la mesilla de noche- y marcó unos botones, buscando en su agenda telefónica el número de su ex…)
En la vivienda de Álvaro… él e Isa almorzaban mientras se daban muestras de cariño: besos, roces, abrazos. Se amaban, de eso no había dudas, y no les importaba demostrárselo abiertamente…, en ese instante, Álvaro (mientras ella le besaba el cuello) inició la conversación…
- Álvaro: mi amor…
- Isa: dime cariño… (sentándose en la silla)
- Álvaro: me gustaría hacerte saber una cosa importante…
- Isa: (frunció el ceño): ¿qué ocurre?
- Álvaro: es algo que se me olvidó expresarte anoche…, algo muy importante para mí…
- Isa: tú dirás…
- Álvaro: ¿qué pensarías si te pidiese que…? (pausó)
- Isa: ¿qué?
- Álvaro: ¿…que dejases el bar-cabaret?
Isa abrió los ojos como platos ante la petición de Álvaro…
CONTINUARÁ…
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