UNA HORA DESPUÉS…
En el hospital… en la habitación 010 habían ubicado a la protagonista, quien ya había reaccionado a su desvanecimiento, pero ahora estaba dormida…, Santi se encontraba con ella desde que la había subido a planta…, el facultativo le dijo a éste que el desmayo de ella se produjo porque había experimentado, minutos antes, una situación poco agradable: alguna impresión fuerte…, alguna decepción…, algún comentario…, algún desengaño…, en ese instante llamaron a la puerta…, eran Carmelo y Carol…, quienes fueron nada más avisarles Santi…
- Carmelo y Carol: ¡hola Santi!
- Santi: hola Carmelo…, hola Carol…
- Carmelo: ¿cómo está mi niña?
- Santi: mejor…, ahora descansando…
- Carmelo y Carol: ¿qué te ha expuesto el médico?
- Santi: que el síncope fue producido por una situación desagradable: impresión, decepción, desengaño,…
- Carmelo: ¡estoy convencido de que Álvaro tiene algo que ver con esto!... ¡he sido un mal padre por no haberla protegido de ese miserable y haber permitido que se marchara de nuestra casa y se fuera a la de él!
- Carol: no te tortures Carmelou…, eres un buen hombre y padre…, tú no cargues con la culpa porque no la tienes…, además Bea te quiere mucho a pesar de que hayáis estado distanciados, estoy convencida de ello…
- Santi: Carol tiene razón…, además, cuando esté mejor, sabremos qué la ha puesto así…
- Carmelo: (intentó sonreír agradeciendo las palabras a ambos): gracias…
En ese momento, picaron a la puerta…, ésta se abrió…, alguien –cargado con un macuto- ingresó en la habitación…
- Álvaro: hola…
- Santi, Carmelo y Carol: ¡hola!
- Álvaro: ¿se puede?
- Carmelo: (de mala gana): ¡no sé para qué lo preguntas si ya estás dentro!
Carol y Santi intentaron calmar al varón…
- Álvaro: sé que no soy bien recibido por ti porque tu hija se ha venido a vivir conmigo…, pero eso ya lo debatiremos en otro momento…, sólo he venido para traerle algo de ropa y para saber cómo estaba…, porque la quiero con toda el alma…
- Santi: mejor…, ya se despertó…, ahora duerme…
- Álvaro: pero… ¿qué ha informado el doctor?
- Santi: que ha vivido una situación incómoda que le ha producido el desvanecimiento…
- Álvaro: (con interés): y… ¿ya está?
- Carmelo: (enfadado): ¿te parece poco?
- Álvaro: no…, no…, por supuesto que no…, pero pensé que podría haber algo más…
- Carmelo: (molesto): ¿algo más?... ¿cómo qué?
- Álvaro: (intentó disimular, no quería sacar el tema de un posible embarazo…, pues si Carmelo se enteraba de que él y Bea habían mantenido relaciones sexuales, el hombre montaría en cólera y sería peor): una bajada de tensión, por ejemplo…, no sé…
- Santi: no…, sólo ha sido eso que te he comunicado…
- Álvaro: ok…, por cierto…, ¿me podéis dejar a solas con ella?
- Carmelo: (cabreado): pero… ¿es que no ves que está descansando?
- Álvaro: (insistió): por favor…
- Carol: ¡claro! (mirando al progenitor y al informático): vamos fuera Carmelou…, Santi…
- Álvaro: gracias…
Los tres salieron, aunque a Carmelo no le hizo mucha gracia que el joven Aguilar se quedara a solas con su hija…
En el dormitorio… Álvaro cogió una silla –que puso al lado de la cama de Bea- y se sentó…, durante los primeros segundos, se limitó a contemplarla dormida…, después le agarró de la mano y pronunció:
- Álvaro: Bea…, mi amor…, ¿qué te ha puesto así?, ¡no puedo verte de este modo!, ¿sabes? aún tengo grabadas en mi mente las caricias y los besos que nos hemos propiciado esta noche pasada en el cobertizo…, te amo…, te amo con toda el alma…
Tras articular tales palabras, la protagonista se despertó y se dio cuenta de la presencia del joven…, se quedó mirándole fíjamente…, él –al ver que ella había abierto los ojos- también la observó atentamente…, sonriendo…
En el hospital… en la habitación 010…, Álvaro y Bea proseguían contemplándose…, finalmente él rompió el silencio…
- Álvaro: (sonrió): hola…, mi amor…
La mente de Bea viajó en el tiempo y revivió lo que hacía un rato había escuchado que Álvaro le exponía a Gonzalo…, volvió al tiempo presente y, al comprobar que éste le tenía cogida de la mano, realizó un movimiento brusco –que sorprendió a él- para zafarse de ese contacto…
- Álvaro: ¿qué sucede, mi amor?
- Bea: (le miraba muy enojada…, sin contestarle…)
- Álvaro: ¿qué te pasa conmigo, mi amor?
- Bea: (continuó sin repricarle): ……
- Álvaro: ¿es que no te acuerdas de lo que hemos vivido esta noche en el cobertizo?, ¡ha sido muy, muy lin…!
- Bea: (interrumpiéndole): ¡cállate!
- Álvaro: (quedándose estupefacto por la contestación): ¿por qué te pones así, conmigo?
- Bea: ¡porque no quiero que me recuerdes lo de anoche nunca más!
- Álvaro: supongo que debe haber una explicación para esta actitud tuya…
- Bea: la hay… ¡lo nuestro se ha acabado…, para siempre!
- Álvaro: pero… ¿por qué?, ¿es que no te ha parecido especial lo que hemos vivido esta noche?
- Bea: (alzó la voz): ¡NO ME MENCIONES LO QUE HA PASADO ESTA NOCHE!
- Álvaro: (triste): Bea…
- Bea: lo que ha sucedido la noche pasada ha servido para darme cuenta de que… (pausó)
- Álvaro: (con interés): continua…, por favor…
- Bea: …¡de que ya no te amo!
- Álvaro: no es esto lo que la noche pasada y esta mañana me decías…
- Bea: (susurró sin ser oída): ni tú tampoco…
- Álvaro: ¿cómo?, ¡no logré comprender qué manifestabas!
- Bea: nada…, cosas mías…, ¡déjame sola!
- Álvaro: pero…
- Bea: (interrumpiéndole): ¡olvídate que una vez estuvimos juntos!, ¡yo ya no lo recuerdo!, ¡lárgate!
- Álvaro: si es lo que quieres…
- Bea: (rotundamente): ¡sí!
- Álvaro: ok…, ah por cierto, te he traído esa mochila (señalándosela) con algo de ropa…
- Bea: cuando me recupere, iré a tu casa para recoger la que falta junto con mi maleta…
- Álvaro: pero…
- Bea: (no le dejó finalizar): ahora… ¡fuera…, por favor!
El joven Aguilar iba a responder pero ella le indicó la puerta para saliera…, él obedeció: agachó la cabeza y se marchó…, ella comenzó a llorar…, segundos después, la puerta de nuevo se abría…
CONTINUARÁ…
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